DÍA INTERNACIONAL DE LA MADRE TIERRA

Por: Luis Franco Sulca Martínez
Estudiante de Química – UNMSM

 

Abril 18, 2021
Figura 1: Pintura: Nuestra Madre Tierra. Artista: Paula Nicho Cumez

 

Hace tan solo un par de meses, el robot explorador Perseverance de la NASA aterrizó con éxito en Marte, para recoger muestras de rocas que podrían contener registros de actividad biológica antigua. Uno de los hombres más interesados en el planeta rojo, es sin duda, el multimillonario sudafricano Elon Musk quien a través de su empresa SpaceX tiene proyectado en un futuro cercano la colonización humana de Marte, como una última esperanza frente al riesgo del colapso energético y el desastre medioambiental en nuestro planeta. En este contexto, tan único, de amartizajes, búsquedas de registro de vida en otro planeta, así como su colonización humana, celebramos este 22 de abril el Día Internacional de la Madre Tierra.

Aquella imaginativa y costosa solución a los problemas de la humanidad, en realidad contrastan con alternativas más sencillas y sensatas de la comunidad científica. Los diversos acuerdos y tratados ambientales son una muestra de que existe un verdadero interés por la búsqueda de una economía más sostenible que funcione tanto para la humanidad como para nuestro planeta. 

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó el 22 de abril como el Día Internacional de la Madre Tierra. Su origen se remonta al año de 1970, un periodo en donde la protección del medio ambiente no era una prioridad en la agenda política, desde entonces, todos los esfuerzos por crear conciencia medioambiental crecieron exponencialmente: la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo en 2002; la Declaración en 2008 del Año Internacional de la Tierra; la declaración oficial de la ONU del Día Internacional de la Madre Tierra; Río+20 , donde se elaboró un documento que contenía medidas y prácticas para implementar un desarrollo sostenible, y las Conferencias de la ONU sobre el Cambio Climático (COP).1

La profesora adjunta del Instituto de Recursos Mundiales en Washington D.C., Amy Cassara, analiza las tendencias globales del medio ambiente y señala que desde la primera vez que se celebró el Día de la Tierra, la conciencia ambiental ha pasado de ser una cuestión marginal a convertirse en toda una preocupación general.2

“Sin embargo, los problemas medioambientales de hoy van más allá del aire sucio, el agua tóxica, y los agujeros en la capa de ozono (…) A medida que nos industrializamos, nuestras cadenas de abastecimiento se van haciendo menos transparentes, por lo que las consecuencias de nuestras acciones sobre el medio ambiente son más difíciles de entender”, indica Cassara.2

Como señala Carlos M. Duarte et al. (2006), el crecimiento de la población humana es, sin duda, un componente fundamental en el aumento de la influencia de nuestra especie sobre los procesos que regulan el funcionamiento de la biosfera. Además, este crecimiento de la población ha ido acompañado de un rápido incremento en el consumo per cápita de recursos, tales como el uso del territorio, agua y energía, cuyas cifras globales ocultan enormes desequilibrios regionales, con oscilaciones que varían 10 veces desde los países cuyos ciudadanos consumen más recursos (Canadá y EE.UU.) a los países donde sus ciudadanos apenas alcanzan niveles mínimos de subsistencia en el uso de agua, alimento y energía.3 

Estos desequilibrios reflejan no solo diferencias geográficas en la disponibilidad de recursos, sino, diferencias en estilos de vida. El imparable incremento del consumo total de recursos, que avanza a un ritmo mucho mayor que el incremento de la población, supone que la capacidad de carga del planeta se alcanzará a un nivel de población global más reducido de lo previsto, dado que los individuos de los países más consumistas tienen un peso desproporcionado, equivalente al consumo de diez ciudadanos de países pobres. Es evidente que el consumo de recursos por la humanidad no es la causa inmediata de que cambie el clima o se extingan especies, sino que desencadena una serie compleja de mecanismos que interactúan entre sí y devienen cambios en el planeta que estamos constatando.3

Figura 2: Distribución del consumo per cápita de energía y agua en distintas áreas geográficas. Fuente: World Resources Institute.

La transformación del medio ambiente, por parte del ser humano, empezó hace miles de años, pero se aceleró exponencialmente a partir de la revolución industrial. Aprovechar los recursos de la naturaleza de una manera sostenible resulta ser una alternativa de solución frente a la problemática ambiental ocasionada por el ser humano desde aquellos tiempos de la revolución industrial hasta el presente; sin embargo, civilizaciones en el pasado, como las precolombinas, tenían como forma de vida lo que hoy tomamos como alternativa de solución. Un claro ejemplo lo observamos en la cosmovisión de pueblos andinos que, como señala María E. Durán López (2010) para estos herederos de las culturas precolombinas como la incaica, es un factor común la unión indisoluble de su ambiente natural y sus elementos, dentro de los cuales se encuentra el ser humano.4 

La cosmovisión andina inca considera que el ser humano y la Pachamama forman un conjunto vivo, un todo, y que esta relación es estrecha y perpetua. El significado más común de Pachamama es “Madre Tierra”, equivale a tierra, universo, mundo o cosmos, tiempo y espacio que concibe la vida. Es el todo, considerado más que la suma de las partes, por lo cual, lo que afecta al todo, afecta a las partes y viceversa. La abundancia se evidencia por una relación armónica con el entorno y uso respetuoso de los recursos naturales para el bienestar de toda la comunidad.4 

Finalmente, se podría concluir que la sociedad actual debería tomar como ejemplo y aprender estos saberes de la cosmovisión andina para así dejar de creer que los humanos y la naturaleza son entidades diferentes que pueden ser gestionadas independientes entre sí, dado que la humanidad es parte de la biosfera y sus actividades están ensambladas en el sistema ecológico. Felizmente, en las últimas décadas, el nivel de conciencia ambiental se ha desarrollado de forma admirable, surgiendo movimientos sociales a favor del medio ambiente, pero abordar el impacto ambiental que generan las actividades humanas requiere en realidad la participación de todas las instancias políticas, económicas y sociales, así como de todas las personas que componen la sociedad, habitantes de este planeta azul. 

Referencias bibliográficas:

  1. United Nations. Background – Mother Earth Day | Naciones Unidas. [citado el 21 de marzo de 2021]. Disponible en: https://www.un.org/es/observances/earth-day/background
  2. National Geographic España. Datos del Día de la Tierra: ¿Por qué se celebra? ¿Dónde empezó? [Internet]. Nationalgeographic.es. 2011 [citado el 21 de marzo de 2021]. Disponible en: https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/datos-del-dia-de-la-tierra-por-que-se-celebra-donde-empezo
  3. Duarte C, Alonso S, Benito G, Dachs J, Montes C, Pardo M et al. Cambio global. Impacto de la actividad humana sobre el sistema Tierra [Internet]. Proyectos y Producciones Editoriales Cyan; 2006. [citado el 21 de marzo de 2021]. Disponible       en: http://aeclim.org/wp-content/uploads/2016/01/Cambio_global.pdf
  4.  Durán M. Sumak Kawsay o Buen Vivir, desde la cosmovisión andina hacia la ética de la sustentabilidad. Pensamiento Actual [Internet]. 2010 [citado el 21 de marzo de 2021]; 10(14–15). Disponible en: https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/pensamiento-actual/article/view/3746

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *