La agricultura peruana soportando la carga del COVID-19

Por: Leslye Rosa Bautista Vásquez

Estudiante de Ingeniería forestal – UNALM

Agosto 1, 2020
Elemento: Agriculturers. Matrimonio cosechando papas a 3900 metros sobre el nivel de mar, altiplano peruano [Internet]. 2013 [15 Jul 2020]. Disponible en: https://twitter.com/agriculturers/status/294435002945519616

 

El sector más activo y poco atendido nos mostró una dura escena que llevan padeciendo durante años de olvido.

En un momento en el que una pandemia ha detenido forzosamente al mundo obligándolo a cambiar, tomando medidas drásticas y restringidas; muy diferentes a su común avanzar del día a día. Dentro de este panorama, las personas se han vuelto más conscientes de las necesidades básicas que realizaban y tenían al alcance de sus bolsillos porque ninguna situación de tal magnitud lo impedía. Es así, que uno de los temas más importantes durante la cuarentena impuesta por el Gobierno peruano, fue la alimentación. La preocupación del cómo y cuándo podían abastecer sus alacenas inundó a miles de hogares del país. Por su lado, el Gobierno prometía a grandes voces que ningún mercado del país se encontraría desabastecido mientras durara el estado de emergencia y en medida de lo oportuno “así fue”.

Esto obligó a que el sector agricultura sea una de las actividades “privilegiadas” por ser categorizada como esencial durante la pandemia y se mantuviera en constante producción asegurando trabajo, pero la realidad es muy diferente a lo que nos cuentan. Esta profesión, que nunca se detiene, nos ha brindado mucho durante épocas duras. Para ellos la situación no es diferente a la que hacen frente los 365 días del año; tiempo en el que afrontan las inclemencias del tiempo, plagas, enfermedades y malas hiervas con efectos devastadores en sus cultivos. Soportan todo ello, siempre estando a la deriva, sin políticas claras y con un maltrato cada vez más evidente.  

En el Perú, la producción agrícola es la segunda actividad que genera más empleos. Según el Censo Nacional 2017, aproximadamente 2 458 503 peruanos y peruanas se dedican a trabajos agropecuarios, forestales y pesqueros. En ese contexto, se detalla que la agricultura familiar representa al 83% de los trabajadores agrícolas. La FAO, por su parte precisa que la pequeña agricultura provee el 60% de alimentos básicos al país. A pesar del número representativo en el sector, los agricultores perciben altos costos de insumos y servicios. Año tras año, hemos escuchado de esta diferencia abismal de números entre productores e intermediarios y hasta la fecha no hay un plan técnico-político que articule estas falencias de la cadena de producción, que lo único que hace es agudizar las desigualdades. La falta de capacitación y asistencia técnica, la dificultad para la comercialización desde el campo debido a precios bajos, la pérdida de fertilidad del suelo y la infraestructura insuficiente para la producción, son otros de los problemas que adolecen los productores del sector agropecuario.

El Ministerio de Agricultura y Riego, creó el 19 de mayo de 2019 la Comisión Multisectorial de naturaleza temporal denominada “Mesa de Diálogo Multisectorial para el Análisis e Identificación de Alternativas de Solución a la Problemática del Sector Agrario”. De acuerdo con el Decreto Supremo 003-2019 MINAGRI, el objetivo de esta mesa era analizar, identificar y proponer alternativas de solución a la problemática del sector agrario con énfasis en la agricultura familiar. El resultado de las mesas técnicas fue un total de 81 compromisos en consenso (financiamiento y seguro agrario, producción nacional y comercio, gestión de recursos hídricos, asociatividad e institucionalidad y de agricultura familiar).

MOCCIC, entrevistó a Marcelino Bustamante, secretario de actas y documentos de la Confederación Nacional Agraria (CNA), quien comentó que “el ministro de agricultura y los viceministerios se reunieron con las federaciones y se crearon hasta seis mesas de trabajo, se realizaron varios acuerdos para beneficiar a los agricultores. Sin embargo, con la crisis política y los cambios en el Gobierno; los acuerdos quedaron en nada”.

El Gobierno central, por su parte, aprobó en el mes de abril un financiamiento a través del Decreto de Urgencia Nº041-2020, para promover la reactivación de la economía en el sector agricultura y riego mediante la ejecución de núcleos ejecutores, que faciliten la creación de jornales diarios que garanticen el buen estado de la infraestructura de riego en todo el país, siendo la aplicación del financiamiento vigente hasta el 31 de diciembre del 2020. Sin embargo, Milciadis Ruíz, especialista en desarrollo rural y director del portal República Equitativa, precisa que se está tratando de aplicar “el mismo criterio urbano de arreglar la crisis con financiamiento, como si el agro fuese igual que otros sectores que funcionan con esa palanca”. La situación agraria no se resuelve mecánicamente con financiamiento, cuando claramente la estrategia es de otra índole. No se puede aplicar al sector, el mismo criterio que se tiene para las empresas urbanas, pues son realidades muy diferentes.

En un momento en el que una pandemia ha detenido forzosamente al mundo obligándolo a cambiar, tomando medidas drásticas y restringidas; muy diferentes a su común avanzar del día a día. Dentro de este panorama, las personas se han vuelto más conscientes de las necesidades básicas que realizaban y tenían al alcance de sus bolsillos porque ninguna situación de tal magnitud lo impedía. Es así, que uno de los temas más importantes durante la cuarentena impuesta por el Gobierno peruano, fue la alimentación. La preocupación del cómo y cuándo podían abastecer sus alacenas inundó a miles de hogares del país. Por su lado, el Gobierno prometía a grandes voces que ningún mercado del país se encontraría desabastecido mientras durara el estado de emergencia y en medida de lo oportuno “así fue”.

Esto obligó a que el sector agricultura sea una de las actividades “privilegiadas” por ser categorizada como esencial durante la pandemia y se mantuviera en constante producción asegurando trabajo, pero la realidad es muy diferente a lo que nos cuentan. Esta profesión, que nunca se detiene, nos ha brindado mucho durante épocas duras. Para ellos la situación no es diferente a la que hacen frente los 365 días del año; tiempo en el que afrontan las inclemencias del tiempo, plagas, enfermedades y malas hiervas con efectos devastadores en sus cultivos. Soportan todo ello, siempre estando a la deriva, sin políticas claras y con un maltrato cada vez más evidente.  

En el Perú, la producción agrícola es la segunda actividad que genera más empleos. Según el Censo Nacional 2017, aproximadamente 2 458 503 peruanos y peruanas se dedican a trabajos agropecuarios, forestales y pesqueros. En ese contexto, se detalla que la agricultura familiar representa al 83% de los trabajadores agrícolas. La FAO, por su parte precisa que la pequeña agricultura provee el 60% de alimentos básicos al país. A pesar del número representativo en el sector, los agricultores perciben altos costos de insumos y servicios. Año tras año, hemos escuchado de esta diferencia abismal de números entre productores e intermediarios y hasta la fecha no hay un plan técnico-político que articule estas falencias de la cadena de producción, que lo único que hace es agudizar las desigualdades. La falta de capacitación y asistencia técnica, la dificultad para la comercialización desde el campo debido a precios bajos, la pérdida de fertilidad del suelo y la infraestructura insuficiente para la producción, son otros de los problemas que adolecen los productores del sector agropecuario.

El Ministerio de Agricultura y Riego, creó el 19 de mayo de 2019 la Comisión Multisectorial de naturaleza temporal denominada “Mesa de Diálogo Multisectorial para el Análisis e Identificación de Alternativas de Solución a la Problemática del Sector Agrario”. De acuerdo con el Decreto Supremo 003-2019 MINAGRI, el objetivo de esta mesa era analizar, identificar y proponer alternativas de solución a la problemática del sector agrario con énfasis en la agricultura familiar. El resultado de las mesas técnicas fue un total de 81 compromisos en consenso (financiamiento y seguro agrario, producción nacional y comercio, gestión de recursos hídricos, asociatividad e institucionalidad y de agricultura familiar).

MOCCIC, entrevistó a Marcelino Bustamante, secretario de actas y documentos de la Confederación Nacional Agraria (CNA), quien comentó que “el ministro de agricultura y los viceministerios se reunieron con las federaciones y se crearon hasta seis mesas de trabajo, se realizaron varios acuerdos para beneficiar a los agricultores. Sin embargo, con la crisis política y los cambios en el Gobierno; los acuerdos quedaron en nada”.

El Gobierno central, por su parte, aprobó en el mes de abril un financiamiento a través del Decreto de Urgencia Nº041-2020, para promover la reactivación de la economía en el sector agricultura y riego mediante la ejecución de núcleos ejecutores, que faciliten la creación de jornales diarios que garanticen el buen estado de la infraestructura de riego en todo el país, siendo la aplicación del financiamiento vigente hasta el 31 de diciembre del 2020. Sin embargo, Milciadis Ruíz, especialista en desarrollo rural y director del portal República Equitativa, precisa que se está tratando de aplicar “el mismo criterio urbano de arreglar la crisis con financiamiento, como si el agro fuese igual que otros sectores que funcionan con esa palanca”. La situación agraria no se resuelve mecánicamente con financiamiento, cuando claramente la estrategia es de otra índole. No se puede aplicar al sector, el mismo criterio que se tiene para las empresas urbanas, pues son realidades muy diferentes.

Elemento: Agricultura familiar y desarrollo. El Peruano [Internet]. 2019 Jul 9 [25 Jul 2020]. Disponible en: https://elperuano.pe/noticia-agricultura-familiar-y-desarrollo-81281.aspx

 

El Estado debe contemplar un mayor apoyo a la agricultura familiar que ha sostenido no solo en este período de emergencia muchas mesas familiares, sino desde años atrás donde las oportunidades han sido duras y las dificultades constantes. El país debe pensar de manera urgente en un cambio de modelo económico que favorezca, integre y le brinde un rol activo al sector agrario. Se necesitan profesionales dispuestos a aportar cambios que no sigan en el mismo ciclo que ya conocemos. Es momento de minimizar la desigualdad social en una nueva realidad post pandemia.

Referencias bibliográficas:

  • MOCICC.La agricultura, sector desfavorecido, sostiene al Perú en medio de la pandemia y la crisis [Internet]. 2020 Mar 26 [Consultado 27 Jun 2020]. Disponible en: https://n9.cl/5mih

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