La Gran Parada y Desfile Militar

Por: Angela Juana Cruz Solorzano

Estudiante de Agronomía – UNALM

 

Agosto 1, 2020
Fuente: Registro fotográfico aportado por SUNEDU

 

Desde finales del Siglo XIX, la exhibición de los militares y el ejército son un recordatorio de su valiente trabajo como defensores de la república en la historia de nuestro país. Instituciones como la Marina de Guerra, Fuerza aérea, Policía Nacional y el Ejército marchan al ritmo de bombos y platillos de la banda conjunta acompañados por los aplausos y vítores de miles de espectadores, quienes llegan desde tempranas horas del día a conseguir un lugar con vista privilegiada.

Este tradicional desfile por fiestas patrias, realizada de manera anual cada 29 de julio desde 1939[1], fue suspendida por la actual pandemia viral que azota al país y el mundo entero, ya que su celebración reúne entre 150 mil y 200 mil personas en Lima. Cabe recordar que, a lo largo de nuestra historia republicana, la Gran Parada y Desfile Militar ha cambiado de escenario, fecha e incluso ha sido suspendida. En el presente artículo recordaremos algunos de los icónicos momentos en la historia de los desfiles por fiestas patrias.

Érase 1964 cuando las mujeres policías desfilaban por primera vez dando apertura hacia una mayor participación femenina[2]; más de cuatro décadas pasaron cuando una epidemia viral, pero de menor letalidad, gripe A H1N1, postergaba el desfile de julio a diciembre del 2009.

Y penas hace un año, nuestros atletas campeones de los Juegos Lima 2019 caminaban orgullosos adornados por sus medallas, premio a su esfuerzo y disciplina, al igual que por primera vez nuestros compañeros universitarios, entre ellos molineros, eran recibidos con júbilo y emoción por los asistentes de ese día.

Este año la avenida Brasil no se engalanará de rojo y blanco, el país continúa llorando a los compatriotas que perecieron y perecerán en manos de este enemigo invisible; sin embargo, no hay excusa para no continuar rindiéndole homenaje a nuestros valientes héroes nacionales, quienes no se lucirán gallardos marchando en fascinante ritmo, sino resguardando las calles, y, mejor aún, atendiendo a los enfermos en hospitales y clínicas con el valor de quien ama a su prójimo y a su país. Consigna predominante en época de guerra para todo soldado.

Quien tuvo la oportunidad de asistir alguna vez a este tradicional desfile, atesorará el sentimiento patriota que embarga los corazones de los presentes, niños y adultos, al mismo tiempo que canta el Himno Nacional mano en pecho y admira el paso marcial de los protagonistas. Hoy continuemos admirando a nuestro héroes nacionales, sobre todo, al personal sanitario, quienes pese al precario sistema de salud, salen cada día a darle frente al enemigo como soldados invisibles; aplaudamos a nuestros policías y militares puestos de pie en las calles vigilándolas y resguardando nuestra seguridad, pese a la poca credibilidad que se les increpa como resultado del mal comportamiento de algunos malos elementos; a nuestros maestros, quienes trabajan educando al futuro del país de la mano de sueldos mal pagados; en fin, admiremos a cada peruano que sale (o se queda en casa) a trabajar cada día por lograr un Perú mejor para todos.

Este año no hay excusa para no sentirte patriota.

 “Arriba, siempre arriba, hasta alcanzar la gloria” – Jorge Chávez.

Referencias bibliográficas: 

   

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