La sostenible ciudad de Nueva York

Por: Diana Alexandra Ishara Shimbo

Estudiante de Biología – UNALM

Octubre 14, 2020
Nueva York. Fuente: El País
 

En la actualidad resuena mucho el término “sociedad sostenible”, pero ¿a qué se refieren con esto? En términos generales, es aquella sociedad que implica y atiende las necesidades de su presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para hacerse cargo de las suyas; esto, en rasgos más particulares, hace referencia a una sociedad con conocimientos sobre la capacidad del medio ambiente para asimilar residuos, proveer alimentos y brindar recursos, así como también las consecuencias que provocaría el hecho de no respetar la naturaleza.   

Una ciudad sostenible es a lo que se aspira hoy en día, pues asegura, a las siguientes generaciones, un lugar más sano, biodiverso y rebosante de recursos en el cual vivir. La búsqueda por la realización de este ideal, el cual implica cambiar el modelo urbano para la mejoría de la calidad de vida de los ciudadanos, se ha puesto en marcha por muchos países, siendo uno de ellos la moderna y desarrollada ciudad de Nueva York.

Desde hace algunos años, esta ciudad ha estado estructurando y ejecutando planes que harían que, según opinan algunos medios, Nueva York sea la ciudad más sostenible del mundo para el 2050.  Esto es debido al fuerte impacto que ha estado teniendo el calentamiento global sobre ella; es por ello que, con el fin de asegurar la supervivencia de sus ciudadanos, el gobierno de Nueva York ha estado llevando a cabo estas estrategias para mitigar el efecto del cambio climático. 

Uno de los planes llevados a cabo, principalmente entre el 2007 y el 2011, fue el “Pla NYC Greener Greater New York”, el cual fomentó el uso de las bicicletas, la peatonalización de las calles y el sistema de autobuses exprés.

El primero consistía en el implemento de un programa de alquiler de bicicletas públicas, además de la creación de más de 442 kilómetros de carriles para estas. También se establecieron mapas y circuitos para ciclistas, y espacios habilitados para el aparcamiento de las bicicletas. Todo esto con el fin de promover el uso de este medio de transporte.

El segundo consistía, como se mencionó anteriormente, en la peatonalización de calles y plazas. Asimismo, se transformaron espacios y aceras infrautilizadas en parques y terrazas para el disfrute de los neoyorquinos. 

El tercero consistía en la implementación de unos transmisores sincronizados a los semáforos para que, de esta manera, cuando el autobús llegase a un semáforo, la luz verde se prolongara y el bus pudiera circular sin tener la necesidad de detenerse. Del mismo modo, se instalaron máquinas expendedoras, en las paradas, para la compra de billetes y, de esa manera, ahorrar tiempo.

Otro plan que se creó en el 2015 y se ha estado llevando a cabo progresivamente durante estos últimos años, es “OneNYC”, cuyo primer objetivo es invertir en energías limpias para el suministro de todos los edificios y el transporte público de la ciudad. Además, se busca equipar a todos los inmuebles con la tecnología de “ahorro de recursos”.

El segundo objetivo de este plan, es el de cubrir los techos de los rascacielos y viviendas con paneles solares, asegurar las ciclovías para promover el uso de bicicletas, y cambiar el transporte público que no sea capaz de funcionar con combustibles limpios.

El tercer objetivo del “OneNYC”, es motivar a los talleres de producción a reciclar las telas desechadas, las cuales ascienden a unas 200 000 toneladas especialmente en las fechas cercanas al “Fashion Week”, a través de apoyos económicos.  

Con todos estos planes que se llevaron y se están llevando a cabo, Nueva York planea reducir sus emisiones de carbono como mecanismo para combatir el cambio climático que lo acecha. Ahora bien, ¿qué es lo que hace el Perú para combatirlo? Ciertamente en el 2015, 193 países, entre ellos el Perú, firmaron y se comprometieron a cumplir con la agenda 2030 y los 17 objetivos de desarrollo sostenible, siendo el objetivo número 11 el de “ciudades y comunidades sostenibles”. Sin embargo, a pesar de los años transcurridos desde aquel compromiso, no parece haber un cambio aparente, al menos no en la capital. Si bien el notorio cambio está proyectado para ser visualizado en mayor medida para el 2030, lo ideal sería que las medidas planteadas sean ejecutadas gradualmente, pero de manera constante, y que ese cambio que se espera para ese año que parece lejano (pero que en realidad no lo está), sea evidente desde estos tiempos, pues el cambio climático no nos esperará.

Referencias bibliográficas:

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