¿Puede la cosmovisión asháninka darnos la respuesta a la problemática ambiental?

Por: Dayna Milene Ojeda Izquierdo

Estudiante de Agronomía – UNALM

Octubre 14, 2020
Fotógrafo: Robert Laime

Con una basta comunidad a lo largo y ancho de la selva central, los asháninkas poseen una fuerte relación con la naturaleza en la que todo lo que los rodea tiene vida, un espíritu guardián. Para ellos la naturaleza está dividida por géneros, por un lado los árboles y plantas son femeninos. Por otro lado las aves y peces, son masculinos.

Entre sus principales deidades destacan dos: Kashiri y Oriatsiri. Luna o Kashiri es el padre que tiene el poder fertilizador, permite que las plantas crezcan y puedan ser recolectadas por los asháninkas1. Cuando Luna estuvo en la tierra también les enseñó técnicas de caza, mientras que Sol u Oriatsiri establece las reglas y crea a los peces.

Las principales actividades económicas de los asháninkas son la agricultura, la pesca y la caza. Ésta última también llamada kobintaantsi requiere de todo un ritual y preparación. El chamán o sheripari es el encargado de hablar con el “padre” de la especie a la cual van a cazar, realizando una serie de ofrendas de tal manera que éste pueda soltar a los animales2 .La caza debe ser certera, de manera que no sufra el animal al darle una muerte inminente. Además, se deben cazar solo los animales que se vayan a consumir. Si el animal sufriera durante la caza o se realiza en demasía entonces el espíritu del animal se aparecerá ante el cazador y se enfrentarán. Una vez terminado el encuentro, el cazador regresará a su hogar y no deberá hablar con nadie acerca de lo ocurrido porque de lo contrario moriría… Otra consecuencia es que el espíritu del animal herido irá a quejarse con su padre, el cual dejará de enviar animales a los hombres3.

Es así como los asháninkas mantienen un equilibrio hombre-naturaleza y sienten un profundo respeto por ella, ya que entre ambos mantienen una relación horizontal, donde uno no es ni más ni menos que otro sino iguales. En una entrevista realizada por El País (revista española) a la máxima representante de esta comunidad, Ruth Buendía Mestoquiari nos dice: “Los asháninkas no nos oponemos al desarrollo, al contrario, estamos a favor de la inversión en nuestro país y queremos formar parte del progreso…Pero exigimos que sea de una forma responsable”4.

Si bien es cierto que la comida no llega a todas las partes del mundo, miles de toneladas también son desperdiciadas al año, llevando a cabo la muerte innecesaria de millones de animales tanto marinos como terrestres para satisfacer esta necesidad. La ganadería y la pesca indiscriminada tienen un gran impacto tanto en la lucha por reducir los gases de efecto invernadero como mantener vivos a los arrecifes de coral. De igual manera en los monocultivos, eliminando hectárea a hectárea la biodiversidad y disminuyendo la población de especies, tanto nativas como exóticas, llevándolas al borde de la extinción.

Las prácticas ancestrales asháninkas con respecto a la caza son claras, no cazar de más y no hacer sufrir al animal en vano. Extrapolando este concepto podremos vivir en armonía con nuestro medio, ya que ésta sería la clave para un mundo sostenible en el que no tengamos que depender por “soluciones alternativas” que terminarán afectando al planeta de una u otra manera.

“…Mantener su territorio intacto, saber estar en relación a su modo de vida sin sufrir cambios dentro de su territorio, pues este modo de vida implica la reciprocidad entre el ser humano y la naturaleza”

(Pablo Jacinto, asháninka).

Referencias bibliográficas:

Artículos relacionados

Respuestas

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *