Bio-emprendimientos – Retos actuales y recomendaciones

Por: Daniella Maria Calvimontes Eguiluz
Julio 11, 2020

Guido Gerónimo, fundador de Bio2Lux (purificador de aire a través de microalgas), comenta su experiencia en el mundo del emprendimiento y formula valiosas recomendaciones a tener en cuenta al momento de emprender en las situaciones actuales. 

Guido es egresado de la carrera de Biotecnología de la UNALM. Actualmente es investigador y consultor en temas relacionados a ingeniería de bioprocesos, cultivos de microalgas en fotobiorreactore y revalorización de residuos orgánicos, en el Laboratorio de Biología Aplicada de la UNALM, con proyectos financiados por PNIPA e INNOVATE. Así mismo, es fundador y CEO de BIOLUX SAC “Tecnologías Ambientales”. Actualmente trabaja como asociado con empresas privadas en temas acuícolas y producción desde el  2020 a el 2022

Fuente: Archivo personal

¿Cómo definirías un bio-emprendimiento? ¿Cuál crees que es su importancia?

Primero, muchas gracias por la invitación, siempre estoy dispuesto a colaborar con alumnos de la universidad. Con respecto a tu pregunta, empecemos con la definición de emprendimiento. Es una iniciativa que una persona o un grupo de personas quiere desarrollar en el tiempo, sea un producto o un servicio. Entonces, el bio-emprendimiento, incluyendo el marco que te he mencionado, debe tener finalidades o insumos biológicos. Por ejemplo, medicinas o fármacos que deriven de bacterias u hongos; o encapsulamiento de metabolitos de algas. 

En general, hay pocos bio-emprendimientos. Hay pocos emprendedores que se inclinan a la “rama bio”. Sin embargo, ahora está creciendo, inclusive más por el impacto del COVID-19.

Nosotros como científicos estamos inclinados a desarrollar y apoyar bio-emprendimientos. ¿Qué factores consideras que influyen en un inversionista para desarrollar e invertir en uno de estos proyectos?

Las tendencias. Por ejemplo, si hoy en día el gobierno está limitando el consumo de plásticos, se debe encontrar alguna otra medida o producto similar que pueda entrar en la normativa. A veces, como científicos, queremos desarrollar ideas y lo hacemos, pero no prestamos atención a la normativa, cuando debemos guiarnos de esta. 

Los inversionistas tienen una cartera de clientes, un portafolio; tienden a buscar productos con novedad. Sin embargo, tenemos otro factor: La rentabilidad. Ellos se preocupan por los números, evalúan la factibilidad del proceso, la accesibilidad de los insumos necesarios en el proceso. 

Por ejemplo, una doctora de la Universidad Campinas (Brasil) me comentaba que estaban trabajando en plásticos que viran su color con el cambio de pH, llamados plásticos inteligentes. Lo ideal era usarlo en el sector alimenticio, para que el cliente sepa que, al cambiar el pH, por más que la fecha de vencimiento sea en ese mes, el producto ya venció. ¿Y por qué no es conocido mundialmente? Por el costo. Es un material innovador, bonito; sin embargo, no es rentable. 

Cuéntanos un poco cómo empezó tu emprendimiento Bio2Lux

La iniciativa empezó en el 2015. Siempre comienzo así: todo partió de la necesidad, la necesidad de una mejora en la calidad de aire. Estudiando microalgas con algunos profesores salió la idea de una alternativa biológica que en usa otros países: mejorar la calidad de aire, generar biomasa y aportar a una economía circular. 

Fui investigando sobre el tema, y la verdad me pareció genial. En el 2017, decidí juntarme con un equipo de trabajo: un primo que estudió mecatrónica. Les comenté mi idea, juntos la planteamos mejor y buscamos financiamiento. Desarrollamos el MVP, es decir el prototipo, y postulamos a Incuba Agraria. Ahí, nos dijeron que lo que estábamos desarrollando era un start-up. Nosotros, ni idea; así que fuimos a capacitarnos a la Cayetano.

¿Recibiste alguna ayuda de la universidad u otro apoyo externo para financiarlo?

El tema de la inversión fue un punto crítico. Pasábamos todas las vallas, absolutamente toda la parte tecnológica; pero no podíamos pasar la parte de financiamiento. ¿Por qué? Por que la validación y certificación del producto ante Senamhi, ya que se necesitaba una gran suma de dinero para adquirirla. Cuando nos presentábamos ante inversionistas, nos preguntaban por ese papel y se hacía un silencio incómodo. Y ese silencio es matador. 

Aparte, ganamos otros financiamientos pequeños de la universidad Agraria y todo lo invertíamos en mejorar el proyecto, como buenos científicos. Un error estratégico. En lo que debíamos haber invertido es el marketing: publicidad. 

Decidimos postular a Reto Bio de Innovate Perú. Una de las bases era ser una empresa, así que decidimos convertirnos en una consultoría. Siendo BioLux, el core del negocio. Llegamos hasta las finales pero el jurado hizo LA pregunta: ¿cuántos prototipos habíamos vendido. Tuvimos que decir la verdad y explicar el papel que nos faltaba para poder salir al mercado. Luego de eso, el proyecto se dejó un poco de lado.

Claro, en esa época (2018) ya estabas en los últimos ciclo de la universidad, ¿no?

Sí, me gradué en julio. Tuve la oportunidad de trabajar en algunos proyectos de PNIPA (Programa Nacional de Innovación en Pesca y Agricultura) en mi último ciclo. Y a la par seguía viendo algunos temas de BioLux, pero la verdad era desesperante. Me encontraba en la “laguna del emprendedor”, necesitaba capital, inversionistas. Así que en el 2019, solo me dediqué a consultorías con la empresa que habíamos creado y proyectos de la universidad, INNOVATE y PNIPA.

Entonces, podemos decir que este primer proyecto ayudó en tu vida profesional. A veces, creemos que sí o sí nos tiene que funcionar nuestra primera idea. Cuando, en verdad, así no funciona el mundo. Algunas cosas nos llevan por otros caminos inesperados.

Eso se llama “pivotar”. Tu producto empieza a cambiar, pivotar y luego de un tiempo te das cuenta que has escalado, has llegado a otro nivel. Por ejemplo, un amigo me decía: “Todavía no es tu momento, Guido. No es algo que se necesita en el Perú. Tú que tienes una moto eléctrica, ¿sabes cuándo se inventaron? 1918. Ya se conocía los scooter eléctricos hace décadas. Pero recién ahora están circulando. La primera persona que los diseñó, no fue quien llevó ese producto como el boom del mercado; sino alguien que vio una oportunidad muchos años después.”

¿Y como este “pivoteo”, te llevó a trabajar en proyectos con empresas acuícolas de mercado internacional?

La verdad, vendiéndonos (risas). Siempre recomiendo ir a co-workings, conocer gente que tenga los mismos horizontes que tú y formar sinergias. Muchas empresas necesitan ideas innovadoras y para eso buscan jóvenes que tengan los mismos objetivos. Y así, formamos una alianza estratégica. Y es lo que actualmente están haciendo muchos start-ups.

¿Podríamos considerar este tipo de alianzas como un impacto positivo de la situación actual del Perú hacia los bio-emprendimientos?

Sí. Muchas empresas se encuentran en el limbo: si cerrar la producción o no, si cambiar el rubro de la compañía o no. Esa capacidad científica que tenemos, nos permite entender la necesidad del gigante, y ese gigante nos va a decir “Súmate, ven al barco”. 

¿Cómo recomiendas acercarnos a empresas con nuestros proyectos?

Lo primero es tener la idea clara: tener la propuesta de valor clarísima, ese producto o servicio que es novedad, diferencial. Segundo, tener un portafolio de ideas y proyectos, es decir, que tu idea se preste para más proyectos en diferentes sectores. Con esas ideas y tu propuesta de valor clara, podrías empezar a negociar con las grandes empresas. ¿Y cómo te reúnes con estas? Esas son con invitaciones a conferencias o capacitaciones (¡no rechaces invitaciones!). Cuando estas discutiendo o presentando ideas, no te “arrugues”. Los empresarios vienen a conocer nuevas propuestas y emprendimientos, vienen a escuchar. Si vas a tener vergüenza y no vas a hablar, por las puras vas. Al explicar tu proyecto, es importante centrarte en la parte de rentabilidad e innovación. El tercer punto, son tus aliados. Tus amigos, pero tus amigos de verdad. Las personas con las que tienes confianza, para que puedas derivarlos como contactos y asegurar este nuevo cliente. Esto le da seguridad al inversionista que tú y tu proyecto son serios; y tienen un equipo detrás como apoyo.

Esto también sirve como “defensa” del emprendedor contra los demás

Exacto. Ahora los empresarios saben que alguien te está apoyando y que no solo eres un alumno o recién graduado con una idea que se pueden robar. Y es en la primera reunión donde puedes llevar a tus aliados. Siempre recomiendo que se empiece la reunión explicando los problemas de la empresa y como tu idea puede mejorarlo.

Actualmente, ¿cómo se encuentran los planes de BioLux?

Está funcionando como producto en las empresas parte de nuestra alianza estratégica. Con todo el sustento tecnológico y los ensayos, ellos decidieron apostar por nuestra tecnología y lo utilizan dentro de sus empresas. Por ahora, nos dimos cuenta que es más sencillo trabajar directamente con empresas privadas que luchar para que el producto salga al mercado. Hace algunos meses, una entidad pública nos contactó para un posible proyecto. Así que estamos súper felices y trabajando en eso.

«No te arrugues. Los empresarios vienen a conocer nuevas propuestas y emprendimientos, vienen a escuchar»

¿Qué otras recomendaciones puedas dar a nuevos bio-emprendedores en el contexto actual?

Lo primero sería full actitud. Tienes que creer que tu idea sí funciona, que este pequeño “monstruo chiquito” que estás creando, va a crecer. Pero para que éste se desarrolle va a haber caídas. En el tema de financiamiento, vas a recibir muchos “no”. Pero con talento y actitud, vas a llegar a obtenerlo. 

Mi segunda recomendación es  no tener miedo cuando llegue la oportunidad de poder negociar tu producto. Porque cuando estás ansioso, se tiende a tomar malas decisiones. Y en ese proceso, puedes tirar la toalla. Siempre vienen nuevas oportunidades. Como el proyecto con la Municipalidad; no me lo esperaba, pero siempre estar dispuesto y atento a nuevas oportunidades. Y como tercera recomendación, es adaptarte a las tendencias, lo que hemos hablando. Y cuarto, perseverancia. Tener mucha perseverancia, en general. Tanto en ti mismo como en tu proyecto.

Emprender es algo difícil, pero necesario. Creo que todo alumno de pregrado debe vivirlo al menos en una vez durante su estudio. Algunas universidades, como la Agraria, no nos enseñan a ser independientes, nos enseñan a trabajar para alguien. Nosotros, como alumnos, debemos de darnos cuentas que esa ideología ya murió, es muy convencional. El mundo está cambiando, yo diría que ya cambió; y está optando por nuevas soluciones, nuevos productos que se adapten a la vida de hoy. Se necesita ideas innovadoras que tú podrías desarrollar como negocio.

Claro, ahí entramos al tema de la importancia de la investigación. Muchas personas no entienden por qué es importante invertir en ella. Y no solo hablando de investigación científica, sino de cualquier tipo de investigación. Esto ayuda a las empresas a no estar estancadas y mantenerse en el mercado por varios años.

Exacto, a eso iba. Las empresas están solicitando ideas novedosas que vienen de la investigación. Como alumno, no puedes solo centrarte en algo que eres bueno, es importante mirar un poco más allá. Tienes que tener iniciativa, sobre todo actitud. Y ahí volvemos a las recomendaciones pasadas.

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