Casitas calientes: una alternativa innovadora contra las heladas

Marzo 5, 2021

Por: 

Yaneth Flores Sempertique

Yaneth Flores Sempertique

Sebastian J. Vilchez Torres

Sebastian J. Vilchez Torres

Jorge Elías Soria Navarro

Bachiller en ingeniería mecánica de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), con más de 10 años de experiencia profesional en investigación y proyectos relacionados a la aplicación de tecnologías con el uso de energías limpias. Estudios de maestría en Gestión Política e Innovación y tecnología. Coordinador e investigador del proyecto de Casas Calientes Limpias en el Grupo Apoyo al Sector Rural PUCP. Además, ha liderado relaciones de intervención entre PUCP y FONCODES durante varios años.

Fuente: FONCODES

Buenos días, ingeniero. Es un verdadero placer tenerlo hoy con nosotros. Hemos logrado investigar que su proyecto Casas Calientes Limpias es un conjunto de tecnologías que se adaptan o implementan en las viviendas, con la finalidad de disminuir las bajas temperaturas que afectan a la población y, por ende sus efectos. Es un proyecto muy innovador; deseaba saber, ¿cómo nace la idea para desarrollarlo?

En nuestro país siempre hemos tenido el fenómeno de las heladas debido a la Cordillera de Los Andes, lo que hace que varios lugares tengan temperaturas bajas. Este fenómeno debido al cambio climático está siendo más extremo y se puede evidenciar en la muerte de ancianos y niños. En ese contexto, en el año 2008, en la Fundación Cruz Roja y Media Luna Roja, nos hacen la propuesta de realizar una alternativa tecnológica que permita reducir el frío dentro de las viviendas en las zonas altoandinas. Así es cómo nacen nuestros primeros diseños, que con el tiempo se han ido mejorando, adaptándose a las necesidades de las personas y, sobre todo, incluyendo el tema social y comunicacional.

Ingeniero, apropósito de los diseños que nos menciona, ¿cuáles son los mecanismos que se usan para adaptar la Casa Caliente?

Las tecnologías adaptativas tienen en consideración, principalmente, las características de las viviendas altoandinas que son de adobe. Los pobladores conocen que el adobe es un buen aislante y sus viviendas están a base de ese material. Las tecnologías que ofrecemos, va desde lo más importante, que es la pared caliente, la cual se encarga de calentar el aire frío de la vivienda. El aire frío ingresa a esta pared adosada y se calienta con la radiación solar que hay durante el día; el sol es seco durante épocas de heladas. Por lo tanto, el aire ingresa con una temperatura mayor a la casa. Pero si no aislamos todo ese calor ganado, se puede perder, por ello se incorporaron las demás tecnologías como lo son: el aislamiento de techo de tipo arpillera que, en realidad, lo hemos aprendido de los pobladores; piso machihembrado; sistema de dobles ventanas; y un sistema de doble puerta. Todo este conjunto de aislamientos ayudarán a la pared caliente mantener el calor dentro de la vivienda, aproximadamente, unos 10 grados más que una casa convencional.

¿Cómo fueron los resultados de sus primeros diseños? ¿Qué cambios se fueron realizando?

La primera intervención que hicimos con nuestro primer modelo fue muy sencilla. No llegábamos a los 10 grados que te menciono ahora; llegábamos a los 3 grados o 4 grados máximos. Los materiales eran distintos, por ejemplo, en ese tiempo para la parte transparente que se necesita en el muro usábamos agro film que es un material muy simple, muy barato; ahora usamos policarbonato de 1mm, que es más resistente a lluvias y animales. En la parte inferior, usábamos piedra y cubierta de barro; ahora usamos base cementada. Otro ejemplo, inicialmente no hacíamos doble puerta ni hacíamos piso, solo aislamos techo y ventanas. Posteriormente, con los años, se fue mejorando, no solo en la parte técnica, sino también en la parte social.

¿Estas tecnologías se adaptan a casas ya construidas o puede ser a casas que recién se van a construir?

Sí, pueden ser de las dos maneras. Lo más complicado es en una casa adaptativa, debido a que la pared caliente tiene particularidades, por ejemplo: tiene que estar orientada al norte o evitar viviendas alrededor que le hagan sombras. Por el contrario, en una casa desde cero ya puedes hacer una pared exclusiva que vaya al norte donde se pondrá el muro y a distancia de otras para evitar la sombra.

Ingeniero, mientras buscábamos información sobre su proyecto, nos percatamos de la existencia de un sistema de cocina mejorado para Casas Calientes Limpias, entonces ¿cómo se identificó que esto era necesario?

Fue una parte importante del proyecto. Nosotros comenzamos con solo calentar las casas, pero en las próximas visitas que hicimos nos invitaron a comer como forma de agradecimiento. En esos momentos, apreciamos dos hechos que fueron pilares: uso de una cocina precaria y la existencia de hollín en el techo. Entendiendo que el monóxido que se encontraba en el ambiente era fácilmente absorbido al respirar;  nos cuestionamos ¿qué tanto podemos cuidar su sistema respiratorio calentando su casa si al final en este otro ambiente se siguen enfermando, pero no por el frío sino por el monóxido? Pensamos que no tiene sentido que nos enfoquemos en crear una tecnología para cubrir y resguardarlos del frío, cuando debido a la cocina precaria, que en esos momentos usaban, queden expuestos a contraer enfermedades o morir por respirar monóxido.

Aparte de lo ya mencionado, ¿hubo otros problemas que se identificaron?

Sí, obviamente. En las zonas altoandinas de nuestro país el gran problema es la helada, por ejemplo: las alpacas, tanto crías como alpacas gestantes, ante bajas temperaturas se mueren. Por lo tanto no es solo generar un cobertizo, porque en realidad las bajas temperaturas no es lo que mata a la gente; es solo el detonante de todo esto. Es decir que no hay una buena educación para alimentarse, vestirse, protegerse, cuidado personal. Entonces los niños y ancianos son más propensos a contraer cualquier enfermedad; la helada solo se presenta y al estar débil te afecta a nivel mortal. 

Fuente: FONCODES

Nos damos cuenta que este proyecto favorece de gran manera a la población. Y es importante que más de estos proyectos salgan adelante y sean financiados. En el caso del suyo, ¿fue difícil conseguir la financiación?

Lamentablemente, en nuestro país la inversión para la investigación, la innovación y el desarrollo es muy baja. No hay una estrategia definida. Por más que tengamos al CONCYTEC como entidad encargada, no tiene el respaldo muy grande del Estado. En nuestro caso han pasado diez años para que podamos ser una política pública; ahora lo hemos logrado con Foncodes y Mi Abrigo. 

Nuestras primeras financiaciones eran donaciones con lo que podíamos hacer proyectos pequeños de 5 o 10 casas de las 400 mil que hemos mapeado, aproximadamente. La perseverancia hizo que ganáramos un proyecto con Concytec, lo que nos hizo validar la tecnología. Esto fue lo que nos ayudó a que el MIDIS, a través de Foncodes, se acercara para incorporar esta tecnología al proyecto Mi Abrigo. Hasta ahora ya se han implementado más de  7 mil casas. Ahora estamos haciendo un nuevo sistema que se va a implementar al programa de viviendas Sumaq Wasi.

Conocemos muchas investigaciones frente a heladas. La UNI y ONGs hacen investigaciones y también universidades de la zona de Puno, Cuzco y Huancavelica. Pero es difícil que una entidad del Estado te haga caso si no tienes mapeado una cantidad grande. Nosotros teníamos  alrededor de 600 casas en todos esos años antes de Foncodes, y esos no son fondos que tiene la Universidad.

¿Cómo fue el recibimiento de parte de la población a este proyecto? ¿Participaron activamente?

Nuestras comunidades andinas tienen características particulares; tienen su propia política, su propia forma de vida, su mercado, tienen su día a día completamente distinto a lo que uno puede conocer. Que ellos abran su círculo es complicado. Son reacios a aceptar cualquier cosa, porque las experiencias anteriores que han tenido con ayuda del Estado no han sido buenas. Entonces cada vez que alguien llega no lo ven con buenos ojos. Es ahí donde entra el tema social, que es importantísimo. Por más que lo técnico pueda funcionar bien; si no tienes esas habilidades y conocimientos que te permitan llegar al usuario de manera ideal y que te reciban adecuadamente, se caen los proyectos.

Nosotros tenemos una estrategia que usamos para ingresar; es una metodología llamada Yachachiq que consiste en que dentro del grupo de técnicos, debemos aprender a hablar quechua o aymara, el idioma requerido para tener una buena comunicación. Y en lo posible si vamos a intervenir en alguna comunidad nosotros nos quedamos a dormir y vivir ahí los días que tengamos que implementar. Si contratamos personas, tratamos que sean los jóvenes y adultos de la misma comunidad, porque la implementación es sencilla y con nociones básicas de albañilería se realiza sin problema. Y si aún necesitamos más personal, llevamos técnicos de zonas aledañas, los cuales ya han sido capacitados. Todo esto es importante porque se tiene la percepción de que llegamos como gente capitalista distanciados de ellos y esto no es así. Buscamos que de esta manera tengan la confianza de preguntar y nosotros de resolver sus dudas, porque si muestras una jerarquía más alta, no te dicen nada y tú crees que todo está bien, y cuando vuelves no está funcionando. Ahora tenemos más de 30 Yachachiq o técnicos que nos acompañan cuando son implementaciones masivas. Intentamos hacer cadenas de capacitaciones. En cada comunidad en la que implementamos agregamos 5 o 6 Yachachiq. Eso hace que las implementaciones masivas como las que hacemos con Foncodes de  1000 o 2000 casas se puedan cubrir en tiempos cortos, seis meses así.

Por supuesto, es importante fomentar la confianza en los pobladores. ¿Usted ha estado enfocándose de manera personal a aprender el quechua?

Sí, la verdad que sí. Yo lo entiendo. Todavía no puedo expresarme en el idioma pero sé lo que me dicen. Se me hizo mucho más fácil aprender escuchándolo. El quechua es muy onomatopéyico y, sobre todo, bonito.

¿Cómo pueden acceder las personas interesadas a implementar esta tecnología en su vivienda?

A través de nosotros como grupo PUCP. Pueden escribir al correo electrónico del grupo o a mí mismo. Nosotros como universidad no somos una empresa que lucra vendiendo las casas, sino más bien somos facilitadores de ayudar a buscar los financiamientos a nivel de comunidad participativa o regional y poder ayudar a generar un proyecto. Si hay alguien que tiene el presupuesto para poder instalarlo en su casa se le da el asesoramiento y los manuales que no son difíciles de interpretar. Mientras  más casas se hagan menos personas están desprotegidas frente a la inclemencia del tiempo.

Fuente: FONCODES

Luego de 10 años desde el inicio del proyecto, ¿podría decir que la meta se ha cumplido?

Nosotros como investigadores no tenemos metas, sino más bien tener el proyecto como un hijo y tenemos la satisfacción de que el proyecto funciona y está siendo implementado  y está ayudando a muchas familias que, tal vez, no te conocen, pero has llegado a ellos y eso nos da mucha satisfacción. Pero tu lado investigador sabe que no hay metas. Si ya llegamos a 10 grados, por qué no llegar a 12 o 15, por qué no llegar a una calefacción como se tiene en la ciudad. Hay nuevas cosas por hacer, nuevas alternativas. No hay un límite en el cual digas ya llegué, sino satisfacciones parciales que te motivan a seguir adelante.

Claro. Se han logrado muchos beneficios a través de sus proyectos. ¿Han pensado implementarlo también en otros establecimientos como colegios y postas médicas?

Sí. Tenemos ya un modelo para colegios y tuvimos un contacto con el Ministerio de Educación, porque la hemos validado recientemente en un par de colegios. Pero por el tema de la pandemia todo ha sido redirigido a ese rubro. Muchos temas nuevos están en stand by por el momento. Hemos hecho cobertizos modulares. En postas hicimos prototipos de lugares de maternidad donde hemos probado la calefacción pero aún no hemos llegado al nivel de casas calientes en ninguno de ellos.

Gracias, ingeniero, por darnos la oportunidad de tener esta conversación. Ha sido de mucha ayuda conocer su experiencia con la investigación y la realización de este proyecto.

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