Desarrollo sostenible y gestión de residuos sólidos

Por: Noemi Zheyla Miguel Granza

Julio 17, 2020

Alberto Huiman Cruz

Ingeniero geógrafo, Magíster en Ciencias Ambientales con Mención en Gestión y Ordenamiento Ambiental del Territorio, y Doctorado en Ciencias Ambientales. Calificado como Experto Internacional de Residuos, por la International Solid Waste Association (ISWA). Miembro de la Asociación Peruana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (APIS) de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS). Gerente general de Perú Waste Innovation S.A.C. Docente universitario.

Fuente: Plast Perú News

Nuestra primera pregunta está referida al tema de sostenibilidad. Este término fue redactado por primera vez por la ONU en 1987. Engloba 4 esferas, lo económico, ambiental, social y político, con esta introducción nos preguntamos ¿es el Perú un país que se ha ido desarrollando sosteniblemente en el aspecto de residuos sólidos, en estos años? ¿Por qué?

Lamentablemente, no. Al hablar de desarrollo sostenible dentro de la actividad de residuos sólidos, debe estar presente la variable tiempo y espacio. Esto quiere decir que, a lo largo del tiempo una serie de medidas se vienen dando y mejorando continuamente. En cuanto al espacio, el proceso debería abarcar todo el territorio nacional. Cuando hablamos de sostenibilidad en residuos sólidos, debemos tener en cuenta tres componentes: el técnico operativo, institucional y educativo. Estos tienen que caminar en paralelo, en un determinado espacio geográfico y continuar en el proceso, haciendo que la endoestructura de equilibrio le permita durar en el tiempo. No obstante, eso no viene ocurriendo en nuestro país. El componente técnico operativo hace referencia a todas las actividades que forman parte del servicio de gestión de residuos sólidos, que es más allá del servicio de limpieza pública. Mientras que, el componente institucional se refiere al monitoreo, el reporte y la verificación del cumplimiento de los dispositivos legales, y la mejora continua con metas y trazabilidad de residuos. Un punto adicional de lo que carecemos. Por último, al referirnos al componente educativo debemos ampliar a todos los stakeholders que forman parte de este proceso, nos referimos a las municipalidades, la población, el gobierno central, los ministerios, la empresa privada y a todos los generadores que están caminando en la misma lógica. Cuando tengamos estos tres elementos unidos, entrelazados y cuyas medidas persistan a lo largo del tiempo, es decir que no cambien por voluntad o decisión política, es ahí cuando podremos hablar de sostenibilidad en la gestión de residuos sólidos en el Perú.

Ya entendimos el concepto de sostenibilidad asociado a residuos sólidos, pero aún nos falta entender la definición de este último ¿nos puede dar una definición genérica sobre lo que es un residuo?

Cuando hablamos de residuos sólidos debemos de remitirnos al Decreto Legislativo N° 1278, la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos. Un residuo sólido es un objeto, un material, una sustancia, o finalmente un elemento que resulta del consumo del uso de un bien o servicio. El residuo sólido es responsabilidad de quien lo genera, en primera instancia. Este puede tener una fase sólida o una fase semisólida. Sin embargo, también se considera residuos sólidos a aquellos que son líquidos o gases, y se encuentran contenidos en un recipiente cuyo depósito va tener que ser desechado. Entonces, es importante entender que este residuo va a poder tener diversas características físicas y de manejo, que implican una responsabilidad desde el generador.

Según la ONU, entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible(ODS), se contempla la gestión de residuos como una emergencia. Ante esto, los países alrededor del mundo han planteado diversas estrategias para enfrentar esta problemática. ¿Cuál es el plan o la estrategia que Perú ha estado tomando a lo largo de estos años?

La pregunta es complicada porque nosotros tenemos muchas medidas que se han intentado dar a nivel nacional, sin embargo, estas todavía no están del todo entrelazadas. Lo primero que se ha hecho es modificar la Ley de Gestión de Residuos Sólidos; incluso durante el proceso de pandemia, se ha modificado mediante el Decreto Legislativo N° 1501, lo cual no considero que ha sido lo mejor. Retornando al actuar del gobierno en materia de residuos sólidos, lo primero que ha hecho Perú es generar un dispositivo legal, como ya se mencionó líneas arriba. Segundo, Perú ha intentado apostar por la recolección selectiva, dándole dinero a las municipalidades por una extensión de competencia para esta actividad. En este proceso no se percibe aún, a nivel país, un verdadero cambio en cuanto a la recolección selectiva y sobretodo que la gente no ha aprendido a segregar. Por otro lado, uno de los principales aportes del Decreto Legislativo N°1501 es los principios en los residuos sólidos: 1-economía circular, 2-valorización de residuos número, 3-responsabilidad del productor, 4-responsabilidad compartida, y 5-protección del ambiente y la salud pública. Bajo esos principios se tiene que regir las diversas políticas institucionales que se generan para optimizar el proceso en el país. No obstante, estas políticas todavía no tienen un marco regulatorio específico, no tienen metas y algunas caminan disociadas desde el gobierno central hacia el gobierno distrital, porque se está pensando que el país es igual en todos lados. Sabemos que el Perú es un país heterogéneo y que aquellas políticas que pueden funcionar para Lima, no necesariamente van a funcionar para otros distritos o departamentos. Entonces, lo que nosotros tenemos son algunas ideas, iniciativas del sector privado, del sector público y de municipalidades que, pese a los escasos recursos, están haciendo cosas significativas respecto a valorización de residuos y a exigir a las empresas operadoras el cumplimiento de los contratos. Ahora bien, no podemos decir que todo el país está caminando de la mano con la misma lógica y la misma misión. Nos faltan generar dispositivos legales; falta supervisar, fiscalizar y sancionar; falta un rol protagónico de OEFA en este proceso (la supervisión, fiscalización y sanción) y nos falta que los gobiernos locales optimicen los recursos. Asimismo, una variable importante y que es poco tocada en el país, es que se requiere que los ciudadanos paguen por el servicio de limpieza pública. La tasa de morosidad promedio nacional sigue en 70%. Mientras persista esta alta cifra de morosidad, los cambios no van a ser sostenibles en el tiempo.

De acuerdo a su experiencia y conocimientos ¿considera usted que el actual plan integral de residuos sólidos (2016 – 2024) abarca todos los ejes?

No, no considero que abarque todos los ejes. Definitivamente, es un documento que tiene que actualizarse. Se tenía el Plan Bicentenario hacia el 2021, pero se prolongó hacia el año 2024. El plan contiene solo tres ejes y no son vinculantes, como, por ejemplo, los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) no se han vinculado con los residuos sólidos. Entre los ODS vinculados al tema están el objetivo 7: Energía asequible y no contaminante, objetivo 8: Trabajo decente y crecimiento económico, objetivo 9: Industria, innovación e infraestructura, objetivo 11: Ciudades y comunidades sostenibles, objetivo 12: Producción y consumo responsable, objetivo 13: Acción por el clima y el objetivo 15: Vida de ecosistemas terrestres. En primer lugar, un documento de índole nacional debería de contemplar lineamientos y una estructura para ello. Segundo, deberíamos de pensar en un consumo responsable, punto que no está claro en el Plan Integral de Residuos Sólidos. Asimismo, para hablar de consumo responsable recurrimos al agrupamiento de las erres, las 3-R ‘s creadas en 1958 en el Parlamento Holandés se extendió, en la actualidad, a 10-R ‘s. Las tres primeras están referidas al uso y fabricación más inteligente del producto que son rechazar, repensar y reducir; las siguientes R’ s son reusar, reparar, restaurar, remanufacturar y reutilizar, están referidas a extender la vida útil del producto y sus partes; las dos últimas R ‘s son las menos importantes dentro del eje de priorización, reciclar y recuperar que están referidas a la aplicación útil de materiales. Penosamente, de eso adolece el plan elaborado hasta el año 2024. Entonces, no solamente es necesario alinearnos a los objetivos del desarrollo sostenible, sino también pensar en una visión estratégica país. Sobre todo, con la medición de las políticas que se intentan gestionar a lo largo del tiempo, el monitoreo constante y, quizás, la reestructuración de la misma. Porque si éstas no funcionan, tenemos que encontrar el punto para retornar o para mejorar, en el país se cree que si hacemos eso es un fracaso. Por el contrario, es una corrección de errores. Considero que el plan que se ha repensado hacia el 2024, tiene que ser reformulado.

¿Cuáles son los puntos fundamentales para un correcto plan de manejo de residuos sólidos?

Hay una jerarquía de planeamiento, donde el plan a corto plazo es el plan de operaciones, esta debe tener una durabilidad de dos años. El plan a mediano plazo son una serie de medidas que permiten sentar las bases de la sostenibilidad de procesos, se desarrolla a través de planes de acción hasta cuatro años. Por último, el plan a largo plazo ya se aboca a estrategias de los gobiernos locales y tiene una temporalidad superior a cuatro años. Pero todo esto va a funcionar, siempre y cuando se instaure una política. La política es la consagración del procedimiento de los procesos, la creación del sistema y tiene que estar descrito porque su uso es obligatorio. Cuando tengamos esa estructura, vamos a sentir que realmente estamos haciendo cosas sustanciales en el país.

Considera usted que si se modifican las normativas y se le da más importancia a la inversión privada ¿Se volvería rentable u óptimo el manejo de residuos sólidos?

La inversión privada es una oportunidad que no se debería desaprovechar. Por ejemplo, la responsabilidad extendida del productor es extender la competencia y la obligatoriedad pública al privado. Esto hace que se alivie el costo de la prestación de un servicio público. Sin embargo, no se está pensando de esa manera. A partir de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, se ha logrado formar colectivos y que sean los productores, los que colocan un elemento en el mercado, quienes se encarguen luego del proceso de recogida conocido como logística inversa. Esto está funcionando con diversos dispositivos como los celulares, impresoras, televisores y grandes equipos electrónicos. Eso mismo debería ocurrir para otros elementos (residuos). Entonces, el sector privado puede jugar un rol importante y se va a animar a invertir, aún más, cuando exista la posibilidad de recuperar costos. Para ello necesitamos un marco legislativo claro y, sobre todo, que la ciudadanía sea consciente y comience a pagar el servicio de limpieza pública. La promoción de la participación de la empresa privada resulta fundamental en lugares donde el Estado no puede brindar el servicio. La tercerización funciona con reglas claras y alejadas de la corrupción, por supuesto, siempre y cuando la población pague por el servicio. Si persiste la alta morosidad por parte de los ciudadanos, el sector privado se va a espantar y va a huir de las inversiones.

Entonces, ¿en qué tiempo se estima que se pueda implementar un plan de manejo de residuos sólidos óptimo y eficiente, en Perú?

Llevo 14 años en este tema y los problemas que escuchaba en el año 2006, los sigo escuchando al día de hoy. Cuando reviso bibliografía encuentro que en los 80 ’s o 90 ’s, también se hablaban de estos problemas. Lamentablemente, no trabajamos con una temporalidad, no tenemos una meta establecida que nos diga el momento en que se va a producir el cambio. Por ejemplo, en Japón se crea el Plan de Acción G30, en el cual se establecieron metas entre el año 2001 y 2010, pero al año 2005 se había alcanzado el 100% de las metas, debemos considerar que esa es otra realidad y otra cultura. Me gustaría dar un rango de tiempo, pero es subjetivo. Lo único que nos queda a nosotros es exigir a nuestras autoridades, en este caso desde el Ministerio del Ambiente, el cumplimiento del marco legislativo y la mejora continua. Asimismo, a los políticos de turno que elegimos los ciudadanos, la responsabilidad de hacer cumplir la ley, establecer mejoras continuas y persuadir al ciudadano para que pague por el servicio.

¿Cuál es la situación de los residuos sólidos en el Perú?, ¿Cuál es el porcentaje de recuperación de estos en el país?

Tenemos una tasa de recuperación formal de 1.9% de residuos, es una vergüenza porque tenemos un programa de incentivos desde el año 2011 y no hemos mejorado las tasas de recuperación de recibos, en términos formales. ¿Qué se tiene que hacer? Se tiene que formalizar de la cadena de valor del reciclaje. Hace unos días hablaba sobre gestión inclusiva, pero no me refería a la base cuadrangular ni a los segregadores, mal llamados recicladores porque no transforman el material, lo separan. Se tiene que hablar de gestión inclusiva con la incorporación de todos los actores de la pirámide del reciclaje, estamos hablando de los segregadores en la base cuadrangular, luego los acopiadores, después los mayoristas y en el ápice de la pirámide deben estar las empresas exportadoras. Todo ello debe de ser estructurado, generar coordinación entre cada uno de ellos y tener un objetivo claro. La realidad es que, en el caso de los materiales inorgánicos reciclables, nuestro mercado, pese a parecer muy grande, resulta limitado porque no tenemos una industria desarrollada. Normalmente, los materiales que se producen en Perú para el reciclado, llegan a ser exportados. Otra cantidad son procesados aquí, pero son pocas las empresas dedicadas a la transformación de estos materiales. Además, el 99% del material que se recicla en el país, en términos formales, procede de Lima. Entonces, ahí tenemos la idea de lo centralizado y poco desarrollado que está esta industria en el país. ¿Qué necesitamos hacer? Necesitamos pensar que esta actividad funciona solamente si tenemos una industria local, porque en el tema de exportación existen restricciones actuales para el Perú. Por lo tanto, mirar hacia ese mercado (mercado de la exportación) no es el objetivo, sino desarrollar una industria local y crear conciencia en el ciudadano. La gran apuesta de transformación en el país será en crear ciudadanos conscientes, que al adquirir un producto se pregunten si realmente se puede aprovechar, y si no, pues rechazar dicho producto.

Una de las problemáticas que hace contraproducente una adecuada gestión de residuos sólidos es la actitud de la población, por esa razón ¿hasta qué punto se podría avanzar política y normativamente para el cambio de actitud en la población, en materia de residuos sólidos?

Por ejemplo, el Decreto Legislativo N°1501 refiere que la actividad de reciclaje es obligatoria. Bueno, en términos teóricos esto puede sonar simpático, atractivo para todos los ambientalistas, diciendo que a partir de ahora el reciclaje es obligatorio. Sin embargo, es una decisión impositiva, una imposición deseable, pero que está bastante alejada de la realidad. Para que la situación pueda mejorar necesitamos tener mercado para ello. Por ejemplo, hoy hablamos del uso prohibido de bolsas plásticas, como alternativa a estas tenemos a las bolsas bio-compostables. Ahora bien, para que exista degradación se necesita que el bioplástico (bolsas bio-compostables) tenga ciertos elementos como una planta para la degradación, microorganismos, cierta temperatura, etc. Existe todo un sistema para que pueda funcionar la biodegradabilidad y en eso no se ha pensado. Entonces, lo trascendental y lo de fondo es que, si vamos a hacer las cosas, tenemos que sentar las bases para que el sistema funcione. En materia de residuos sólidos, que exista infraestructura, personas dedicadas a la recolección en términos formales, horarios establecidos, alternativas de separación, información a los ciudadanos de manera oportuna y productos aprovechables en los mercados. Respecto a lo último, nos cuestionamos ¿de qué me vale tener un excelente sistema de recolección de residuos para la transformación, cuando la mayoría de productos en los supermercados no permiten su aprovechamiento o su reuso en la cadena de valor?.

¿Cuál es la visión de los residuos sólidos?

Se desea que exista sostenibilidad en el desarrollo de la actividad del reciclaje, que los 1585 botaderos sean erradicados y clausurados en su totalidad, y que pensemos en infraestructuras apropiadas para la disposición final de los residuos. Tenemos un déficit muy grande de lugares para la disposición final segura, una técnica de la disposición es el relleno sanitario mas no la única. Necesitamos infraestructura coherente para el compostaje. Personalmente, no apuesto por el compostaje en los domicilios porque en realidad son medidas aisladas, cosméticas y no son medidas sostenibles. Lo que en realidad necesitamos es un buen sistema de recolección de residuos inservibles, sistemas alternativos de recolección de residuos con capacidad de valorización y que los ciudadanos paguen por el servicio. Yo insisto en esto porque cuando se pagan los arbitrios de limpieza pública, mejora todo el sistema, como la adquisición de vehículos recolectores, le da equipos de protección a los trabajadores de limpieza pública, garantías y condiciones de trabajo a su personal. Hoy en día los servicios de limpieza pública están a nivel país en una calamidad total con muchas personas infectadas por covid-19. Muchos municipios que ni siquiera han hecho las pruebas a los trabajadores y sindicatos que se están levantando por esta situación. Entonces, el paso importante es generar un servicio de calidad, pues las personas no van a pagar cuando perciben que el servicio es malo o deficitario. Hacia eso debería mirar la visión de los municipios en materia de residuos sólidos.

Para poder desarrollar un adecuado plan de residuos sólidos convergen diferentes actores, por eso reanudando la pregunta ¿Quiénes son los actores para una correcta gestión de residuos sólidos y cuál es la responsabilidad de estos?

Tenemos en primer lugar al Ministerio del Ambiente como autoridad rectora, este necesita adelantarse a la situación, generar y supervisar dispositivos legales, pero que estos dispositivos surjan de la participación y no de una decisión de escritorio. En segundo lugar, necesitamos a las municipalidades provinciales que tienen un rol protagónico para el cierre y clausura de los botaderos, para la generación de instrumentos de gestión ambiental y la aprobación de los mismos, para supervisar la prestación del servicio, establecer las tasas o tarifas que se van a brindar a los ciudadanos por el cobro de la prestación del servicio de limpieza pública. Las municipalidades distritales, cuyo rol protagónico radica en la prestación y creación de criterios para optimizar las rutas de recolección, las rutas de transporte, el sistema de barrido, la colocación de equipamiento urbano en los diversos lugares de mayor aforo. La población, que tienen que consumir de manera responsable los residuos, deben de pensar en la minimización de residuos, segregar en la fuente y, por supuesto, tienen que pagar por el servicio que están recibiendo. Además, la empresa privada que tiene un rol protagónico y va a actuar con programas de responsabilidad social en la medida en que estos programas generan empatía con la ciudadanía, se han priorizado por la ciudadanía y por el gobierno central. Empresas operadoras de residuos sólidos que deben ser supervisadas, utilizadas y que no podemos aceptar más informalidad de las mismas y que los procesos tienen que ser claros. Y, a los grandes generadores cuya responsabilidad es contratar a empresas operadoras de residuos sólidos y no camuflar los residuos inservibles con los residuos peligrosos, sino ser completamente transparentes y cumplir con las multas cuando éstas se dan porque son justas. Entonces tenemos una serie de responsabilidades de los diversos actores vinculados a la gestión de residuos sólidos. Si cada quien hiciera lo que le corresponde y lo hiciera bien, estaríamos hablando realmente de otro país.

¿Qué es la valorización de residuos sólidos?, ¿Cuáles son las ventajas de valorizarlas?, ¿Ofrece la valorización de estos algún beneficio económico o ambiental?

Bueno, la valorización en el Perú tiene tres procesos. Si son residuos inorgánicos, la valorización mira hacia el reciclaje; si son residuos orgánicos, hacia el compostaje y al proceso Waste to Energy (convertir los residuos en energía). El reciclaje no es una actividad rentable. Además, es una actividad que mitiga un problema existente. Es decir, ya se generó el problema de residuos sólidos debido a la actitud del ciudadano que generó y no segregó adecuadamente estos residuos, entonces lo que se busca es minimizar la cantidad de repercusiones que puede tener este comportamiento. Eso es el reciclaje, no es la solución a los problemas, solo la mitigación de este. La valorización de residuos orgánicos está entendida como compostaje, que viene a ser un tipo de reciclaje o de transformación de materiales para obtener un producto. En este caso se obtiene compost. Este no funcionará si no tenemos quién lo compre, un mercado seguro, quién lo vaya a aprovechar y si es de buena calidad. Respecto a este último, hasta el momento no tenemos ninguna norma técnica peruana o algún dispositivo legal que nos hable de la calidad o estándares de compost. Entonces, ahí tenemos todavía una tarea pendiente. La valorización existe como tal, porque es una oportunidad de mitigación ante los problemas generados. Es parte de un proceso que pueden brindar las municipalidades para reducir el daño e impacto que generan ciertas acciones de los generadores. ¿Se debe continuar con la valorización? Creo que sí. Es importante porque es un proceso que ayuda, siempre y cuando se haga bien.

Fuente: Vía Expresa.

Se sabe que se puede generar electricidad a partir de biomasa ¿Conocemos un caso de esta iniciativa en Perú? Si es así ¿ha sido efectivo?

La matriz energética peruana y la dotación de cobertura nacional está a un 98%. Entonces tenemos energía eléctrica que le da a todo el país y lo que tenemos por el proyecto de Waste to Energy, proyecto que se inicia como mecanismo de desarrollo limpio hace ya varios años, no le da masivamente y de manera constante energía a la población, además el costo de la energía que obtienen estas personas es mayor al de la energía eléctrica. Entonces, los procesos de Waste to Energy todavía están un poco alejados de nuestro país. Todavía no llegamos a sustituir la energía eléctrica porque resulta más barata que la energía generada por los residuos sólidos, fundamentalmente.

Culminamos con esta pregunta ¿Conoce alguna experiencia exitosa en Perú en el tema de manejo de residuos sólidos?

Varios casos aislados. Por ejemplo, hasta hace algún tiempo, la Municipalidad Distrital Provincial de Concepción era elegida todos los años como el número uno o dos en gestión integral de residuos sólidos, porque tenían infraestructura de disposición final, recogían RAE, tenían un servicio de limpieza pública más o menos eficiente, etc. Por otro lado, Ate-Vitarte tuvo un programa muy interesante de reciclaje inclusivo, que funcionó bastante bien hasta el año 2018 – 2019, donde incorporó a 45 chicos con habilidades especiales para hacer la recolección selectiva de los materiales, esto realmente es inclusión social. También, tenemos iniciativas privadas como las que hay en Casablanca, en San Juan de Lurigancho (La lombriz feliz) y otros lugares. Iniciativas de la empresa privada que también están funcionando, pero no son masivas, y en algunos casos tienen una corta duración. Entonces, lo que tenemos que comenzar a trabajar es en crear un sistema articulado donde cada uno de estos elementos entrelace. Eso todavía será un proceso, espero no muy lejano.

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