Gestión del cambio climático para el desarrollo sostenible

Por: Carla Valeria Moreno Jara

Agosto, 2020

MSc. Vanessa Caldas Mundo

MSc. Vanessa Caldas Mundo  es licenciada de Administración en la Universidad Pontificia Católica del Perú. Asimismo, cuenta con un diplomado en la Universidad Agraria La Molina en Economía Ambiental y Valorización de los Recursos Naturales. Es Magister en Cambio Climático y Políticas Ambientales en la Universidad de Leeds (Reino Unido). Desde el año 2015 viene desempeñándose como profesional en cambio climático y sostenibilidad corporativa, a nivel de gestora de proyectos para empresas, elaborando estudio como huellas ecológicas, de carbono e hídrica. Desde el año 2019 se desempeña en la Universidad Científica del Sur como docente en los cursos de Ecoeficiencia y Cambio Climático, asesora de tesis de pregrado y posgrado, y formulando iniciativas para que los estudiantes participen en la elaboración de instrumentos y planes de acción climáticos.

Fuente: Vanessa Caldas

¿Qué es el cambio climático?

Si nos basamos estrictamente en la definición de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático, la cual ha sido adoptada por el Ministerio del Ambiente del Perú (MINAM), es la variación del estado del clima en el largo plazo y que se puede identificar y analizar por medio de métricas. Su principal efecto es la alteración de la temperatura media global. De forma específica el cambio climático que vivimos ha tenido un impulso por causa de la actividad humana (antrópico), diferente al cambio climático que sucede por causas naturales.

¿Cuál es la relación entre cambio climático y desarrollo sostenible? ¿Cómo se relacionan con los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS)?

Entendamos primero los ODS, como pilares y guías globales del desarrollo sostenible. Tenemos diferentes ODS que aportan a la gestión del cambio climático tanto al reducir los gases de efecto invernadero (GEI) o en función a la mitigación y adaptación a los efectos e impactos. Destacan el 7 de Energía Asequible y No Contaminante, el 13 de Acción por el Clima, el 12 sobre Producción y Consumo Responsables, el 1 de Ciudades Sostenibles y el 9 de Industria, Innovación e Infraestructura.

«Cumplir con los ODS contribuye a la gestión del cambio climático, pero en el sentido opuesto, la falta de gestión del cambio climático haría que nos alejemos más del cumplimiento de los ODS y del desarrollo sostenible.

No obstante, si seguimos comportandonos bajo el enfoque tradicional de negocios, considerando los escenarios Business As Usual (BAU), los efectos e impactos del cambio climático se van a evidenciar pronto y con ello limitar el cumplimiento de otros ODS como la ODS 1 Fin de la Pobreza, ODS 2 Hambre Cero, ODS 5 Igualdad de Género, etc., frenando así el desarrollo sostenible.

Cumplir con los ODS contribuye a la gestión del cambio climático, pero en el sentido opuesto, la falta de gestión del cambio climático haría que nos alejemos más del cumplimiento de los ODS y del desarrollo sostenible.

¿Qué aspectos involucra la gestión del cambio climático?

La gestión del cambio climático involucra tres aspectos fundamentales. En primer lugar, está la institucionalización ya que es muy importante que en el Perú tengamos un ente rector líder en esta materia, rol que cumple el MINAM. En segundo lugar, implica estrategias coordinadas y eficaces en la mitigación del cambio climático, reducción de GEI, crecer como una economía baja en carbono y además adaptarse a los efectos que ya se evidencian en nuestra sociedad. En tercer lugar, es el involucramiento transversal de todos los grupos de interés como el Estado a través de sus diferentes órganos a nivel nacional, regional y local, el sector privado, la academia, ONGs, cooperación internacional y la ciudadanía.

¿Qué países de la región son ejemplos para seguir en cuanto a sus estrategias de gestión del cambio climático?

Podemos mencionar a Colombia, México y Costa Rica. Sin embargo, me enfocaré en el primer país donde he tenido la experiencia de participar en capacitaciones de gestión de cambio climático para ciudades.

Una vez que tenemos la ley y el reglamento, estrategias actualizadas, entre otros instrumentos ¿Qué más se puede hacer? ¿Cómo aterrizamos al nivel local donde están los ciudadanos y ciudadanas? En ese caso, Colombia, tanto a nivel de urbes como Bogotá y centros rurales, está implementando planes de acción climática. Se ve un compromiso coordinado entre unidades geopolíticas pequeñas como las ciudades e incluso municipios, donde ya han mapeado grupos de interés, se está sensibilizado a la ciudadanía, se ha identificado vulnerabilidades que tienen estas gestiones, cuáles van a ser los sectores críticos para poder reducir los GEI, entre otros. En mi opinión, la implementación de este tipo de acciones son la mayor muestra de que un país está liderando un desarrollo bajo en carbono y estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático. Instrumentos políticos como normativas, planes y estrategias las tienen todos los países de la región, pero ejecutarlos e implementarlos sobre la base de los compromisos asumidos frente a Naciones Unidas, es el verdadero reto.

Y en el Perú ¿Cuál es el balance de la gestión del cambio climático a la fecha?

Para la etapa inicial de gestión del cambio climático que concierne al marco normativo, diría que el balance es positivo considerando la gestión de las instituciones públicas, con las cuales estamos diseñando y elaborando muy buenas herramientas de carácter normativo y estratégico. Sin embargo, si analizamos una siguiente etapa dentro de la gestión del cambio climático como el diseño de instrumentos de mercado que sirvan para motivar e incentivar al sector privado, aún nos falta camino por recorrer. Y para la tercera etapa que yo consideraría implique que la ciudadanía se involucre activamente, el balance es negativo.

Otro aspecto que me parece fundamental y que está faltando es la relación que debe tener la academia con las instituciones públicas y privadas. Debería ser la academia la encargada de proveer de información como métricas ambientales, considerando una posición imparcial sobre la evidencia científica. Así funciona en varios países líderes del hemisferio norte, valorando el aporte de la academia que mediante la investigación se encarga de proveer de ciencia.

Para resumir, consideraría que la primera fase sobre el marco normativo e institucionalización está marchando bien. Para lo demás, todavía estamos empezando y nos falta camino por recorrer.

¿Qué proyectos y/o acciones relacionadas a la mitigación y adaptación al cambio climático se están trabajando en el marco de la Estrategia Nacional ante el Cambio Climático?

En lo que refiere a institucionalización del marco normativo voy a mencionar algunos ejemplos: la Ley Marco sobre Cambio Climático No. 30754 y su reglamento; la Estrategia Nacional ante el Cambio Climático; la Estrategia Nacional de Diversidad Biológica al 2021 (EPANDB), muy vinculado con el tema anterior; la Estrategia Nacional sobre Bosques y Cambio Climático (ENBCC) que ha sido sin duda acertada porque más del 50% de nuestras emisiones a nivel nacional provienen justamente de cambios en el uso de suelos; la Estrategia Nacional de Lucha Contra la Desertificación y la Sequía (ENLCDS), ambos fenómenos que pueden intensificar el efecto del cambio climático sobre las poblaciones.

Luego tenemos al grupo técnico de trabajo multisectorial que se encarga de proveer la expertise técnica para implementar las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC), donde las diferentes perspectivas y disciplinas de los especialistas enriquecen aún más el diseño de las estrategias, de los planes o la asesoría que se pueda dar en este ámbito. Siguiendo en esta línea tenemos la actualización de las NDC, que para este año se enviará el reporte a la Convención Marco de Naciones Unidas, demostrando un buen compromiso y preocupación del país.

Además, contamos con el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático y en el caso de la provincia de Lima, se está elaborando un plan de acción de mitigación y adaptación en conjunto con la ONG británica C40, siendo el único instrumento en el país a esta escala, lo cual impulsará a otras provincias para seguir el ejemplo.

En cuanto a acciones concretas de mitigación se está promoviendo la economía circular para la reducción de las emisiones de GEI a través de la iniciativa de los acuerdos de producción más limpia, a cargo del MINAM y el Ministerio de la Producción (PRODUCE). Esto se coordina con empresas que se dedican a las actividades productivas, extractivas o servicios. Sin embargo, está enfocado únicamente al 30% de empresas que pertenecen a la economía formal. Otro caso de mitigación son los proyectos de lineamientos relacionados con la conservación de bosques, mediante el mecanismo REDD+ que justamente se encarga de promover la conservación de bosques como los sumideros de carbono más grandes del planeta, en conjunto con las comunidades locales. Finalmente, se ha diseñado la herramienta para el cálculo de la huella de carbono, a cargo del MINAM, dirigido a instituciones y empresas. Ya no hay pretexto para el sector privado sobre los costos de los estudios de medición y se podría incluir a estudiantes que de la mano de las consultoras apoyen a las empresas que no cuentan con un presupuesto para para medir su huella de carbono.

En la parte de adaptación, al igual que en el punto anterior, mencionaré algunos casos resaltantes. Primero tenemos la incorporación de la gestión de riesgos dentro de los instrumentos del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Y segundo, el enfoque que está adoptando el MINAM de Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) es una propuesta muy interesante tanto en adaptación como mitigación. Hay varios otros proyectos e iniciativas de parte del sector privado, cooperaciones y ONGs en este ámbito del cambio climático.

Desde un enfoque participativo ¿Qué actores tienen competencia/responsabilidad en la gestión del cambio climático en nuestro país?

Nos compete a todos y todas. Comencemos con el Estado, desde el MINAM, que en los últimos años ha hecho muy buen trabajo y otros ministerios como PRODUCE, MINAGRI y el MINEM que están iniciando su participación en este tema. También tenemos al sector privado con un rol importante, pero que debe ser sensibilizado y considerar no solo a los que conforman la economía formal sino también a los informales que son un grupo representativo y fuente de trabajo de la población peruana, siendo esto sin duda un reto.

La Academia, a través de los centros de estudio como las universidades, involucrando a los alumnos para que estén comprometidos con generar ciencia e investigación. Si no generamos métricas, no realizamos inventarios ¿Cómo vamos a gestionar el cambio climático? Estos actores tienen un papel fundamental ¿Cómo? Por ejemplo, apoyando a gobiernos regionales y locales con bajo presupuesto a través de la realización de tesis u proyectos enfocados en medición o planes. Debemos apuntar a las brechas de conocimiento, de capacidades técnicas y también financieras. Esta es la mejor manera en que la academia puede contribuir.

«La Academia, a través de los centros de estudio como las universidades, involucrando a los alumnos para que estén comprometidos con generar ciencia e investigación. Si no generamos métricas y no realizamos inventarios ¿Cómo vamos a gestionar el cambio climático?

Y por otro lado la ciudadanía. Puede haber diversas herramientas y normativas, pero ¿Qué hacemos si la gente no se involucra? Debemos de dedicarle un tiempo a escuchar, aprender, generar conocimientos y actuar. Además, ya es normal hablar y defender una postura respecto al cambio climático. Ahora nos toca preguntarnos ¿Cómo puedo ayudar? ¿Qué estoy dispuesto a hacer? Es nuestro rol como ciudadanos y consumidores involucrarnos activamente.

Proyectándose a los siguientes años ¿Cuáles son los retos y prioridades de en el escenario del cambio climático en nuestro país?

La adaptación al cambio climático es el principal reto. Y ahora debemos sumarle la crisis económica sanitaria. Desde mi perspectiva, nuestra sociedad se muestra renuente a adaptarse fácilmente. Varios ejemplos sustentan lo anterior, como el fenómeno del Niño Costero del año 2017 que demostró que los gobiernos locales teniendo presupuesto no tenían las capacidades para su ejecución, ni para sensibilizar a la población ni para diseñar y elaborar buenos planes. Otro caso es el terremoto del 2007 donde hasta la fecha no se ha logrado la reconstrucción ansiada.

Lo más crítico está por venir y tenemos evidencia de ello. Por ejemplo, el derretimiento del 51% de los glaciares en los últimos 50 años, la frecuencia de ocurrencia de los Fenómenos del Niño que además son más severos, cambios en los periodos de heladas y sequías, etc. A nivel histórico y la realidad actual que atraviesa nuestro país nos explican que la adaptación en nuestro país es fundamental y más aún si tenemos en cuenta los efectos e impactos que podría generar el cambio climático hacia el 2030 y 2050. Entonces, no podemos esperar a estos sucesos para recién actuar, no debemos adaptarnos bajo un enfoque reactivo. Adoptemos lo dispuesto por Naciones Unidas que propone un enfoque preventivo, de anticipación y resiliencia, e identificación de peligros y riesgos y peligros.

Desde las universidades, ¿Cómo podemos tener un rol más activo en la gestión del cambio climático?

Podemos comenzar a involucrarnos informándonos a través de la participación en eventos como webinars que se promueven desde la municipalidad de Lima, la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, el MINAM y por parte de las propias universidades, donde podremos familiarizamos con lo que se está trabajando en planes de acción climática y otros temas relacionados al medio ambiente. Debemos estar atentos y aprovechar las circunstancias actuales, haciendo un eficiente uso del internet.

 

Los estudiantes pueden contribuir empoderando a la ciudadanía con conocimientos para que comiencen a actuar en el marco del cambio climático, pasando de un rol pasivo a uno activo.

Y en cuanto a sensibilización ciudadana, los jóvenes pueden ayudar a educar a los adultos en el sentido de visibilizar el cambio climático, sus efectos e impactos y cómo podríamos actuar como sociedad. Desde las universidades, los estudiantes pueden contribuir empoderando a la ciudadanía con conocimientos para que comiencen a actuar en el marco del cambio climático, pasando de un rol pasivo a uno activo.

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