Las mascarillas están para quedarse

Abril 18, 2021

Por: 

Micaela Puertas Montoya

Micaela Puertas Montoya

Noemi Zheyla Miguel Granza

Noemi Zheyla Miguel Granza

José Cabrejo Paredes

Director del Instituto de Investigación y Desarrollo de la Universidad Nacional de Trujillo. Representante de la Academia Peruana de Salud Región Norte. Presidente de la Sociedad Peruana de Doctores. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Especialista en Auditoría Médica. Doctor en Gestión Pública y Doctor en Medicina. Profesor principal en Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina – Universidad Nacional de Trujillo. Investigador en áreas de salud pública, atención primaria de salud, bioética, comportamiento organizacional, eficiencia y calidad de los servicios de salud, educación médica entre otros.

El doctor José Elías Cabrejo Paredes (Foto: Cortesía de José Cabrejos).

Recientemente han surgido nuevas variantes del virus (la de Reino Unido, Sudáfrica y Brasil). Asimismo, sabemos que los virus tienden a mutar. Bajo estas premisas, ¿qué probabilidades hay de retornar a nuestra rutina de antes, con esto me refiero, a regresar a un mundo sin mascarillas, sin la necesidad de sanitizar y limpiar constantemente?

Para que la humanidad esté más tranquila y segura deberíamos tener más de un 80 por ciento de ciudadanos del planeta inmunizados, no de un país o de una región en particular, sino del planeta. Esta enfermedad es de transmisión global, pero no llegamos a porcentajes ni siquiera pequeños de inmunización. Lo que sí está sucediendo es que estamos vehiculizando continuamente el virus. En este contexto, hacemos referencia a vehiculizar cuando tenemos contacto directo con personas, conversamos en las mesas durante un almuerzo, salimos con gente y no usamos bien la mascarilla. Al vehiculizar, lo que va a ocurrir es que el virus va a mutar continuamente. Si esto sucede las posibilidades de que las vacunas que estamos utilizando ahora con el virus original, sean menos eficaces. Esto podría provocar mayor alargamiento en las medidas de restricción y en las medidas de cuidado. Entonces, todo va a depender del comportamiento social mientras vamos lentamente esperando esta producción de vacuna mundial.

Llevamos más de un año usando mascarillas con el fin de no contagiar y ser contagiados por la Covid-19. Una vez el contagio no sea tan peligroso, ¿usted cree que vamos a seguir usando mascarillas?

Definitivamente. Si las variantes del virus llegasen a ser menos letales, esto se convertiría en algo estacional. Como se sabe, después de una epidemia pasa a ser una endemia. En este caso, esta enfermedad pandémica va a pasar a ser endémica, es decir, de vez en cuando van a presentarse casos. Lo ideal sería que estos casos no sean letales y que pase a ser una enfermedad como la gripe que llega temporalmente.

Además, deberíamos tener una buena cultura como en Japón y oriente, en los cuales cuando alguien está resfriado se pone mascarilla voluntariamente para no contagiar a los demás. Entonces, no se trataría de que todos usemos mascarillas sino que solo nos la pongamos cuando sé que estoy resfriado. A esa cultura deberíamos llegar.

“Debemos tener una buena cultura (…) donde cuando alguien está resfriado se pone mascarilla voluntariamente para no contagiar a los demás.”

¿Qué otros cambios generados por la pandemia cree que serán una práctica común en el esperado mundo post pandemia?

Uno de los cambios fundamentales es el tema higiénico, como el lavado de manos. Recuerden que el tema de lavado de manos es un tema relacionado también con los cambios y los impactos económicos sociales. Muy fácil es decir lávense las manos en casas de clase media o de clase alta, pero en zonas pobres donde no hay acceso a la luz y agua es difícil decirle lávense continuamente. Entonces, esto requiere cambios en las políticas de gobierno para lograr que el agua sea universalizada.

“Si retomamos a prácticas antiguas (…) podría haber otros tipos de pandemias que se den.”

Otro cambio que se va a dar es el distanciamiento social, recuerden que esta es una de las tantas epidemias zoonóticas que se han estado presentando desde el SARS-CoV-1 y el MERS. Probablemente haya más epidemias zoonóticas, por eso el cuidado de transmisión de enfermedades por los animales va a tener que ser un tema en qué pensar. El otro tema es no destruir el ecosistema, porque justamente estos animales migran debido a que estamos destruyendo su hábitat ecológico natural.

Tenemos que aprender el tema del distanciamiento social y muchas costumbres higiénicas, hay que ver cuándo es necesario las aglomeraciones y cuándo no. Esto nos va a permitir pensar en un nuevo orden, una nueva normalidad. Si retornamos a prácticas antiguas, no solamente nos veremos afectados por la Covid, sino podría darse otros tipos de pandemias. Recuerden que estamos en un mundo tan globalizado que rápidamente las epidemias se diseminan, porque hay vuelos internacionales o cambios de un momento a otro. 

Otro tema fundamental que se viene y no estamos mirando ahora en la pandemia de la COVID-19, es una pandemia de enfermedad de salud mental. Mucha gente entra en depresión, estrés y  en daño visual por el uso de las pantallas continuamente. Muchas veces estamos mirando la pre COVID-19 o en  la COVID-19 , pero no miramos también la post COVID-19 ; sin embargo, miren cuántas cosas complejas se van presentando en un momento posterior a la pandemia.

¿De qué manera podrían cambiar la medicina y la administración hospitalaria, cuando ya todos estén vacunados y se regrese a la “normalidad”?

Generalmente, esta pandemia ha generado movimientos hospitalocentristas o sanitaristas. Es decir, todo está terminando en los hospitales y no hay una fortaleza en los primeros niveles para lograr generar prevención o atenciones oportunas. Cuando hablamos de fortaleza, hablamos no solamente de tener personal sino el equipamiento adecuado, las pruebas y más centros de oxígeno. Recuerden que en estos momentos es una enfermedad respiratoria, pero también hemos tenido enfermedades diarreicas como el cólera que fue una epidemia. Sin embargo, uno de los elementos que tiene que pensarse en la gestión de los servicios de salud es cuál es el rol de la comunidad.

“A parte de tener hospitales fortalecidos y organizados, tenemos que pensar cuál es el rol de la comunidad y como esta se empodera”

A parte de tener hospitales fortalecidos y organizados adecuadamente, tenemos que pensar cuál es el rol de la comunidad y cómo esta se empodera. En la temporada del cólera la comunidad se empoderó, comenzó a ser más higiénica y el lavado de manos continuo lo tomaron muy en serio. Por eso, pudimos superar muy bien la epidemia del cólera. Esta epidemia está demorando por el comportamiento social, porque en ninguna de las estrategias (del gobierno) se ha tomado en cuenta a la comunidad, no me refiero a la comunidad para ser atendida sino a la comunidad como protagonista de su cuidado, del cambio y su relación entre pares que pueda tener. Entonces, en el sistema las organizaciones de salud deberían cambiar y reorganizarse. Debería pensarse que más allá de la oferta de servicios hospitalarios y de establecimientos, se debe saber cuál es el rol del autocuidado que tiene la sociedad para evitar tener muchas más enfermedades en el futuro.

De la misma manera, ¿cómo cree que la ciencia e investigación van a cambiar?

Hay muchas cosas para reflexionar en el campo científico, pues al ser más hospitalocéntricos nos hemos centrado en investigaciones de enfoque cuantitativo, lo que se denomina el enfoque empírico neopositivista. Este es un enfoque reduccionista de la enfermedad, pues solamente vemos diagnósticos, tratamientos e intervenciones. Sin embargo, no estamos viendo el enfoque histórico-social; el porqué del comportamiento social, qué dicen los sociólogos, antropólogos y educadores; qué es una investigación cualitativa.

El Big Data, aquello que manejan los investigadores cuantitativos y las estadísticas, por ejemplo, las famosas olas trazadas por una curva matemática. Todas estas explicaciones basadas en aspectos cuantitativos pierden su efecto porque no miramos lo que hay debajo de la ola, es como el sombrero del principito; es decir, nosotros miramos el dibujo e imaginamos que es la boa que se comió al elefante, el elefante que está abajo es lo que se conoce como el Rich data, que es el enfoque cualitativo, el comportamiento social, y se requiere una investigación cualitativa.

Además de tener una investigación cuantitativa y cualitativa, se requiere fusionarlas y plantear investigaciones en pensamiento complejo.   

La pandemia nos ha enseñado que esta es una realidad compleja, que tiene que mirarse desde distintas aristas en conversaciones y diálogos de la ciencia. Es aquí donde hablamos de la hermenéutica, es decir, la interpretación de los propios acontecimientos y hasta de las propias expresiones, por ejemplo, el lenguaje bélico.

 

“La infodemia debe ser investigada más allá de un enfoque cuantitativo y cualitativo, también con pensamiento complejo.

Algunos ejemplos de cómo se ha estado utilizando el lenguaje bélico en los medios de comunicación son: “Lucha contra el coronavirus”, “héroes en acción muertos”, “luchemos contra el coronavirus”,  “no nos van a ganar”. Ese lenguaje bélico en salud pública crea una estigmatización, las personas no quieren que nadie se entere que tienen coronavirus; de la misma manera, la estigmatización que hubo por la tuberculosis. En consecuencia, el lenguaje bélico siempre se orienta a la discriminación y estigmatización. Esos  detalles han generado infodemia y esta no se ha investigado como tal. La infodemia debe ser investigada más allá de un enfoque cuantitativo y cualitativo, también con pensamiento complejo.

Introduciendo el tema de las vacunas, ¿cuál es su opinión respecto a cómo el gobierno está gestionando la vacunación de los ciudadanos?¿Sería necesario empadronar a los ciudadanos?¿Llegaremos a vacunarnos todos los peruanos este año?

Llegar a vacunarnos todos este año, va a depender de dos factores fundamentalmente: De la producción mundial de vacunas y de que no nos ganen. Lamentablemente, en un mercado económico neoliberal mundial se ganará por puesta de mano, quién compra primero, quién puso más dinero, quién compre más cantidad de lotes, es esa negociación del mercado la que está bloqueando el tema de las vacunas. Antes la vacuna era un bien universal, que podía compartirse a todos los países a través de la OPS/OMS, ahora las vacunas se han vuelto un espacio  competitivo de quién gana, a quién le compró, quién vende y bajo qué condiciones , y en esa ley de oferta de mercado hay oferta y demanda. Por lo tanto, obviamente, el Perú pierde ese espacio competitivo porque no la tiene clara; lamentablemente a eso se suma la corrupción, como el reciente escándalo de las vacunas.

Aun así, no es bueno confiarnos en las vacunas, miren ustedes lo que acaba de ocurrir en Chile. Este país ha avanzado grandemente en la vacunación de su población, sin embargo, están con una tremenda ola de casos de contagio porque la gente ha bajado la guardia. La vacuna es una de las estrategias que sumada a otras, como por ejemplo, no dejar de usar la mascarilla, el distanciamiento social, el cuidado que tiene que tener la población, podría ayudar; pero si solamente pensamos que la vacuna es suficiente y nos quitamos la mascarilla, salimos a la calle como si nada, vamos a tener problemas con el tema de variantes de este virus. En el Perú, calculo que la vacunación de toda la población va a demorar, quisiera ser optimista y pensar que a más tardar a medio año del 2022 logremos terminar, pero mientras eso pase esperemos que no haya más letalidad en el Perú.

“La vacuna es una de las estrategias que sumada a otras, como por ejemplo, no dejar de usar la mascarilla, el distanciamiento social, el cuidado que tiene que tener en la población, podría ayudar.

¿Considera que debe haber un mercado privado para las vacunas y así llegar más rápido a la inmunización total de la población?

Si el mercado privado tuviese una regulación y control, y no hubiera un mercado negro y corrupción, sería un apoyo. Pues el privado podría vacunar a un sector de personas que tienen acceso a ellos. Entonces, darle ese espacio al mercado privado, nos permitiría tener un espacio para vacunar a las personas que realmente no tienen los recursos económicos.

Por otra parte, también se podría condicionar la responsabilidad social al mercado privado, por ejemplo, podrían vacunar a los trabajadores de sus empresas de manera gratuita. Además, se podría obtener mayores fondos juntando los fondos estatales y privados, y así lograr mejores precios de las vacunas y compras más rápidas, pero este es un tema de diálogo que tiene que realizar el estado con el mercado privado.

No obstante, permitir abiertamente que los privados traigan vacunas no resultaría por dos motivos. Primero, los grandes productores de vacunas jamás venderían a pequeños grupos privados o pequeñas empresas privadas, es difícil que eso ocurra y si es que ocurre obviamente los precios serían muy incrementados. En segundo lugar, podríamos estar permitiendo la existencia de un mercado negro, por ejemplo, que vacunas que vienen para el estado se terminen perdiendo y terminen apareciendo en sectores privados para venta, por eso se requiere de mucha regulación y control.

Además del virus de la COVID-19 nos enfrentamos a otras epidemias como la del dengue, ¿qué podemos hacer como sociedad para evitarlo?

Comienzan a aparecer una fusión de epidemias de acuerdo a las características de cada país, lo que se conoce muchas veces como sindemia; no solamente sumemos el dengue, sino la pobreza, la tuberculosis, entre otros. El comportamiento social y los estilos de vida tiene mucho que ver, por ejemplo, en el dengue existe el Plan Combi y está relacionado con temas de cambio en el comportamiento y la conducta, es decir, “no votes cosas en tu techo, pues cuando llegue la lluvia se van a formar depósitos de agua y van a proliferar zancudos”, “si vas a tener maceteros, desecha el agua que escurre en la parte baja después de tres o cuatro días, o los mosquitos podrían reproducirse”, “en los cementerios ya no coloques jarros con agua, sino con tierra para evitar la reproducción de los mosquitos”. Entonces, eso es comportamiento social, si evitamos la proliferación de larvas, detectamos los casos a tiempo y los aislamos, no tendría porque haber epidemia de dengue, del mismo modo el tema de la gripe o de la COVID-19 . Si nosotros hubiéramos tenido una conducta como país de un buen autocuidado, un adecuado uso de mascarilla y distanciamiento social mientras que venía la etapa de vacunación, probablemente la carga viral hubiera caído, no habría mutaciones, y de repente estaríamos listos para la vacuna y para retirarnos las mascarillas para siempre. Pero, lamentablemente, ha habido toda una heterogeneidad, hay lugares del Perú que han tenido una curva alta de letalidad, sobre todo, las capitales del país, por ejemplo, Lima, Piura, Lambayeque, La Libertad, y hubo lugares del país donde la letalidad fue sumamente baja. Sin embargo, en esta segunda ola, llegó a la zona central, la sierra de Cerro de Pasco y de Junín, donde la ola se incrementó por el comportamiento social, por ejemplo, en Loreto se dispararon los casos por COVID-19 , todo por el comportamiento social de su población. Las personas que siguen creyendo que esta enfermedad no existe, es la que lamentablemente, termina yendo a UCI, y muchas veces con la automedicación empeoran su condición. 

Entonces, el dengue al igual que la COVID-19 , es una enfermedad viral que no tiene tratamiento específico. Recuerdo que en la epidemia del dengue mucha gente decía que traigan más pastillas para el dengue. El paracetamol, este solamente controla la fiebre y no hay otro medicamento, el resto es hidratación y control del paciente; sin embargo, las personas buscan un medicamento. En el caso de COVID-19 es igual, no existe ningún tratamiento específico, solamente paracetamol para controlar la fiebre, pero la gente quiere ivermectina, azitromicina y no es así, eso nos está creando complicaciones.

¿Cree usted que es fundamental el rol de los medios de comunicación para influenciar a la población a que se cuiden y sigan los protocolos recomendados?

De hecho, los medios de comunicación conocidos como Cuarto Poder y otros han sido y siguen siendo una influencia fuerte, pero hay que recordar que también hay medios de comunicación mucho más fuertes, por ejemplo, las redes sociales. Hace poco me decían que si quiero hacerme escuchar, realice mis publicaciones en Instagram o Tik tok, porque prácticamente ya nadie me lee en Facebook. El tema va un poco por ahí, pues de alguna manera existe una manipulación y control subliminal por parte de los medios sobre las acciones que debemos tener. Lo ideal es que las redes sociales y los medios de comunicación hablen en un único lenguaje, que no sea heterogéneo, sino que apunten hacia un control y autocuidado.

En México, cuando estaba el tema de la epidemia viral, en los programas televisivos se señalaba que ellos no se acercaban ni se daban besos en la mejilla, dejaron de hacer programas de aglomeraciones hasta que la epidemia se controló y cayó. Por el contrario, en nuestro país, creemos que somos rebeldes contra el estado, contra las normas, pero nos estamos haciendo daño a nosotros mismos.

El tema de los medios de comunicación es  fundamental, por ejemplo, usted prende la televisión y mira que los jóvenes de Esto es Guerra  no se colocan mascarilla o solamente se colocan una careta plástica, que científicamente está demostrado que hay grandes probabilidades de transmitir el virus, entonces la gente hace lo mismo. “Yo utilizo si los personajes de la película utilizan”, “porque yo utilizo si los personajes de las series, lo hacen”. Inconscientemente, nos meten en la cabeza que utilizarlo es para tontos, si a eso le sumamos que en las redes sociales aparecen mis amigos y mis amigas en las playas  comiendo con sus amigos, pasando un buen fin de semana, pese a las restricciones, lógicamente yo voy decir si ellos también rompen las restricciones, porque no la rompo yo. Entonces, el papel de la infodemia es fundamental, estamos en una era de la comunicación, donde lo que se diga y cómo se diga es algo que impera fuertemente. El gran problema de la letalidad en el Perú es la tremenda infodemia que tenemos.

 

“(…) el papel de la infodemia es fundamental, estamos en una era de la comunicación, donde lo que se diga y como se diga es algo que impera fuertemente.

¿Cree usted que es fundamental el rol de los medios de comunicación para influenciar a la población a que se cuiden y sigan los protocolos recomendados?

De hecho, los medios de comunicación conocidos como Cuarto Poder y otros han sido y siguen siendo una influencia fuerte, pero hay que recordar que también hay medios de comunicación mucho más fuertes, por ejemplo, las redes sociales. Hace poco me decían que si quiero hacerme escuchar, realice mis publicaciones en Instagram o Tik tok, porque prácticamente ya nadie me lee en Facebook. El tema va un poco por ahí, pues de alguna manera existe una manipulación y control subliminal por parte de los medios sobre las acciones que debemos tener. Lo ideal es que las redes sociales y los medios de comunicación hablen en un único lenguaje, que no sea heterogéneo, sino que apunten hacia un control y autocuidado.

En México, cuando estaba el tema de la epidemia viral, en los programas televisivos se señalaba que ellos no se acercaban ni se daban besos en la mejilla, dejaron de hacer programas de aglomeraciones hasta que la epidemia se controló y cayó. Por el contrario, en nuestro país, creemos que somos rebeldes contra el estado, contra las normas, pero nos estamos haciendo daño a nosotros mismos.

Le gustaría dar algunas últimas palabras …

Sí. Se viene la Semana Santa y considero que debería ser una semana de reflexión, independientemente de las creencias. Hay mucha gente que está hospitalizada, que se encuentra grave y probablemente mucha gente que vaya a fallecer. Del mismo modo, va haber otro grupo de personas que probablemente están planificando su semana de diversión, escaparse a la playa, hacer sus fiestas y divertirse, para luego saturar los hospitales o los establecimientos y no tengamos manos para poder ayudar. Yo creo que tenemos que ponernos todos como peruanos solidariamente de acuerdo, cuando usamos mascarilla me protejo a mí y también estoy cuidando de otras personas. Todos tenemos padres, abuelos, tíos, un familiar o amigos a quiénes queremos mucho, y quisiéramos que esto acabe y nadie termine muerto, pero eso va a depender de todos y cada uno de nosotros.

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