Reflexiones sobre el sector pesquero peruano y la sostenibilidad

Mayo 31, 2021

Por: 

Carla Valeria Moreno Jara

Carla Valeria Moreno Jara

Luis Antonio Ascoy Silva

Luis Antonio Ascoy Silva

Ing. Luis Icochea Salas

Ingeniero Pesquero de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM). Cuenta con una maestría y doctorado en Ciencias Pesqueras por la Universidad Tokyo y la Universidad de Hokkaido respectivamente. Tiene experiencia como director ejecutivo del Instituto del Mar Peruano (IMARPE), así como en asesoramiento a empresas privadas y estatales del sector pesquero a nivel nacional e internacional. Actualmente es profesor principal de la Facultad de Pesquería de la UNALM.

Fuente: RCR, 2019.

¿Cuál es el comportamiento actual de la pesca en el Perú?

Actualmente la situación del sector pesca en nuestro país es óptima en términos de biodiversidad y producción. Durante las tres temporadas que se han atravesado desde el año 2020 hasta el momento, se ha recaudado una entrada de 2,000 millones de dólares en divisas. A pesar de que el inicio de la pandemia y los temas de salud ocasionaron la paralización de diferentes actividades, la consecuencia de factores beneficiosos como la confluencia de diferentes corrientes en nuestro mar, sobre todo en la región norte del país principalmente por su cercanía con el Ecuador, han propiciado la proliferación de las especies como la anchoveta (Engraulis ringens), el calamar gigante o “pota” (Dosidicus gigas) y la anguila (Ophichthus remiger). 

Las anteriores se están posicionando muy bien dentro del mercado extranjero, no solamente como materia prima sino como alimentos procesados y derivados, lo cual genera un ingreso adicional muy beneficioso.

¿Por qué es importante considerar la conservación y protección de la biodiversidad en la actividad pesquera?

La biodiversidad es un factor que influye enormemente en el desarrollo de las pesquerías a nivel mundial. En el caso particular del Perú la conservación de la biodiversidad y un compromiso de parte de todas las partes involucradas en el sector de la pesca podría generar un ingreso mayor de divisas, más empleos, el equilibrio en la cadena trófica, etc. A pesar de una laxa regulación y un compromiso que queda a decisión de cada persona, en la actualidad no hay especies que hayan sido depredadas hasta el borde de la desaparición. El último caso fue en el año 1998 con la sobreexplotación de la merluza; sin embargo, esta especie desde hace un tiempo y gracias a la acción de diferentes actores ha empezado a retomar volúmenes considerables de población.

¿Cuál considera que ha sido el impacto más importante que la pandemia ha tenido en el sector pesquero?

Durante los primeros dos meses de la situación de pandemia, todas las actividades extractivas, al menos en el sector pesquero artesanal, se cancelaron. Hubo apoyo por parte de las entidades estatales y privadas para que los pescadores no pasaran por situaciones difíciles debido a la economía y con el fin de controlar la enfermedad para que las actividades puedan reanudarse lo antes posible. Sin embargo, la diseminación de la enfermedad avanzó y se llevó a una parte importante de la población de trabajadores del sector. Además de los decesos, se puede decir que el mayor obstáculo provino de la parte administrativa y cómo fue que se retomaron, organizaron y dirigieron las labores durante la etapa de reactivación y las nuevas medidas de bioseguridad. Por ejemplo, hubo problemas para que los camiones con cámaras frigoríficas entrasen a las caletas y puedan comprar a los pescadores. Aun así, durante las tres temporadas de pesca, contabilizando la actual, correspondiente a la primera mitad del 2021, los problemas y dificultades iniciales han venido siendo superados.

En el escenario actual y el proceso de reactivación y recuperación de nuestra economía ¿Qué oportunidades relacionadas a la pesca deberían promoverse e incentivarse y por qué?

Actualmente, el Perú se encuentra entre el primer o segundo lugar en cuanto a pesca extractiva a nivel de Latinoamérica, mientras que a nivel mundial se encuentra dentro del top 10. Sin embargo, en el ámbito de la acuicultura nuestro desarrollo aún es incipiente, lo cual se debe a la elevada inversión que requiere, un retorno económico que se da a largo plazo, las responsabilidades tributarias a las que se ve expuesto el acuicultor y un marco legal vigente que desanima la inversión e investigación en esta área.

Aún con lo anterior, existen diferentes oportunidades de desarrollo. Hoy en día hay una gran exportación e interés por la pota (Dossidicus gigas), producto que conviene apoyar ya que el arte para su recolección no afecta el hábitat ni otras especies de su entorno cercano, siendo totalmente selectiva y con un rédito percibido bueno. Otra especie es el salmón (Oncorhynchus kisutch) cuya opción de cultivo es muy viable. Hace algunos unos años, Chile importó semillas de salmón y en poco tiempo alcanzaron los primeros lugares de producción del mencionado recurso, experiencia de la cual se puede aprender. La anguila (Ophichthus remiger) es otro recurso cuyo cultivo en maricultura es manejable y al ser procesado gana un valor agregado muy interesante y tiene potencial de venta en mercados extranjeros. Finalmente, el cultivo controlado de ciertas especies como la tilapia (Oreochromis aureus), con una resistencia importante resistente y de sencilla administración, y el paiche (Arapaima gigas), que incluso se está diversificando en regiones de la Amazonía y el norte, se posicionan como importantes oportunidades en el sector.

Complementando lo anterior, es importante que exista una regulación coherente para obtener resultados no solo óptimos sino también adecuados respecto a temas sanitarios. Además, es necesario, al igual que se hace en la agricultura, que los espacios donde se críen a los recursos, tengan un tiempo de recuperación y desintoxicación, promoviendo el desuso durante una temporada, ya que de esta forma las especies nuevas que se deseen cultivar no absorberán residuos ni material orgánico que pueda perjudicar a la especie directamente o a quien la consume. Cuando los periodos de recuperación del estanque no se llevan a cabo o no se respetan, es cuando se emplean pesticidas o químicos que pueden terminar afectando de igual o mayor manera a las especies en contacto.

En nuestro país existe una regulación importante en cuanto a las tallas mínimas de recolección de especies. Considerando los procesos acelerados de cambios de hábitats, cambio climático, intervención antropogénica y otros ¿Se debería hacer una nueva estimación de estos parámetros?

Sí, se debería hacer una nueva estimación de las tallas mínimas, no necesariamente porque haya una sobreexplotación de recursos, sino que, por el contrario, puede existir una sobreprotección de ciertas especies cuyos volúmenes y épocas de desove permitirían que puedan ser pescados individuos con menores tallas sin afectar el proceso reproductivo. Ha habido casos en que, por notar que determinados factores como las tallas disminuían en ciertas especies, se entraba en una etapa de “protección” de la misma y no se permitía la pesca. Un caso de estudio ocurrió en Canadá, donde una temporada, el bacalao (Gadus morhua) sufrió disminuciones demográficas y biométricas, por lo que se decretó la “no pesca” por cuatro años. Pasado dicho periodo, los investigadores y pescadores se dieron cuenta de que la población no solo no había aumentado, sino que, por el contrario, había disminuido. La razón era la proliferación de depredadores y el nulo control del bacalao. Volviendo a las especies peruanas, como la anchoveta, han existido ocasiones en que se han tomado periodos de veda de un año sin presentar ningún descenso poblacional.

Cabe resaltar que hay un aspecto interesante relacionado a la talla mínima de captura y se trata de la tendencia decreciente que presenta mientras que el recurso es explotado, es decir, a mayor explotación, la especie busca adaptarse a ese fenómeno ocasionado por el hombre y regula sus temporadas reproductivas y su desarrollo para poder prevalecer en el tiempo. Se trata de un equilibrio generado por la misma especie. Entonces, considerando estos casos y características, una nueva estimación respecto a las tallas mínimas de pesca podría permitir el aprovechamiento ideal de muchas especies de importancia para el mercado nacional e internacional, siempre de la mano de asesoría profesional para evitar alterar cualquier aspecto crucial en el ecosistema.

¿Cómo se fomenta el aumento del consumo per cápita responsable y sostenible de recursos hidrobiológicos en el país?

Debe existir una campaña de introducción, no solo de pescados, sino también de diversos recursos hidrobiológicos a la dieta cotidiana de los peruanos. Además, deben existir programas que permitan generar una oferta de los recursos hidrobiológicos a precios asequibles y lograr un mayor alcance llegando a las mesas de las familias más vulnerables. Otro aspecto a considerar es la logística, en lo cual se ha estado trabajando hace tiempo, y las técnicas de preparación y procesamiento. Se puede mencionar como caso el pescado “seco-salado” que no requiere refrigeración y puede llegar intacto a zonas con escasez de flujo eléctrico, por lo cual permite abarcar sectores y pobladores que requieren y merecen una buena alimentación. 

Las consideraciones mencionadas deben cambiar el enfoque de los programas e iniciativas actuales, que se orientan a promover el consumo de pescado a través de la distribución de recetarios o consejos de cocina, cambiando a un modelo de asistencia a que permita llevar este tipo de alimentos directamente a los consumidores.

La pesca artesanal tiene un rol importante dentro del sector ¿Considera que esta recibe el apoyo necesario? ¿Qué se puede plantear para contribuir a su mejora?

El Estado ha apoyado y aportado a la pesca artesanal, pero no ha habido un compromiso de honestidad por parte de algunos trabajadores. Por ejemplo, hace un tiempo se brindaron embarcaciones y préstamos para conseguir materiales de pesca y muchas de las personas que pidieron préstamos no llegaron a devolver el dinero que se les otorgó, muchas embarcaciones se perdieron y solo un pequeño porcentaje de estas pudieron justificar la desaparición por fenómenos climatológicos. Además, se creó el Fondo de Desarrollo Pesquero (FONDEPES), que durante varios años ha apoyado a la pesca artesanal. Sin embargo, para apoyar a la pesca artesanal es necesario ordenar este sector en aspectos financieros y técnicos. Se debe establecer una entidad que regule y fiscalice préstamos, establezca hipotecas, compromisos de pago u otros instrumentos de crédito para estos actores. También, se debe trabajar e invertir en aspectos técnicos como la conservación de pescado a bordo, la mejora del transporte y aumento de la capacidad de producción, los cuales pueden promover la innovación de la pesca artesanal en nuestro país.

¿Cómo se puede impulsar un sector pesquero sostenible y respetuoso con la biodiversidad?

Como primer punto, las certificaciones asociadas a la actividad del sector permiten asegurar que este cumpla con requisitos específicos, así como buenas técnicas de trabajo y manufactura. Un ejemplo es el MSC (Consejo de Administración Marina), que se encarga de brindar certificaciones que aseguran una verificación del cumplimiento del manejo adecuado de los recursos. Algunos aspectos que toman en cuenta esta evaluación son el estado del recurso, el impacto que la pesca de dicho recurso causa en otras especies y el marco legal de la pesquería en el país donde se esté realizando la evaluación. 

Como segundo punto se debe considerar los lineamientos de pesca sostenible y responsable. En el año 1995 se promulgó el “Código de Conducta de Pesquería Responsable”. El anterior permite que, a nivel mundial, las empresas y dependencias que se desempeñan en el sector pesquero tengan un protocolo para guiarse y seguir una normativa que permita un equilibrio entre explotación de recursos y el ecosistema.

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