Situación hospitalaria actual de la COVID -19

Abril 18, 2021

Por: 

Brayan Milla Lostaunau

Brayan Milla Lostaunau

Shaloom Salas Escarcena

Shaloom Salas Escarcena

Doctora Nohely Valladolid Segura

Estudió Medicina Humana en la Escuela Latinoamericana de Medicina – Cuba. Su ejercicio profesional lo realizó en Perú, con diplomados en Salud Ocupacional y Salud Pública. Actualmente, se encuentra realizando la residencia en el área de Pediatría en el hospital de Arequipa “Honorio Delgado”.

Fuente: Archivo personal. Dra. Nohely Valladolid

Antes de la pandemia, en los hospitales ya existía una brecha de disponibilidad entre los pacientes y el escaso personal médico; en Arequipa, existía alrededor de 1 médico por cada 800 personas. ¿Qué tanto se ha visto la falta de personal ahora que ya ha pasado casi un año desde los atisbos de la pandemia?

Ya existía un déficit de personal de salud en todo nuestro territorio nacional. Según lo recomendado por la OMS, deberíamos tener aproximadamente 2.3 médicos por cada 1000 habitantes y como refieres, en Arequipa solo tenemos 1 médico por cada 800 personas. Entonces, al inicio de la pandemia, todo el personal de salud que presentaba comorbilidades se retiró a su casa, puesto que no podía estar presente en la labor hospitalaria ni en el 1er nivel de atención porque tenían mucho más riesgo de presentar la enfermedad; a raíz de eso, hubo una baja en el personal de salud. Es por ello por lo que el MINSA Y ESSALUD contratan nuevo personal CAS para tratar de cubrir esta brecha; pese a eso, aún existe déficit en todos los ámbitos de salud: médicos, enfermeros, técnicos, obstetras, personal de laboratorio, de limpieza, de comedor, etc.

Ciertas áreas en nuestro hospital siguen apoyando al área COVID, pese a que no debería ser así. Cubrimos y estamos trabajando mucho más en campos en los que no deberíamos, ya que justamente no hay personal de salud. En el 1er nivel de atención, por el mismo hecho de que hay muchos profesionales con comorbilidades, muchas postas y centros de salud han tenido que cerrar; de esta manera, hay mucha menos cantidad de establecimientos para poder atender la demanda de la población.

¿Cómo han sido afectados los diferentes servicios médicos de su hospital en esta pandemia? ¿Podría mencionar alguno en específico donde la población haya resultado directamente perjudicada?

El hospital donde yo laboro es el “Honorio Delgado Espinoza” siendo este el de mayor complejidad que existe en la región Arequipa del MINSA. Nuestro hospital recibía referencias de toda la región y también del Sur admitimos pacientes de Tacna, Moquegua, Puno y Cuzco. Con la pandemia, lamentablemente el hospital fue designado a atender solamente pacientes COVID, por lo que ya no se puede asistir a pacientes que presenten otras patologías y es por eso que la alta demanda que teníamos ha tenido que pasar al hospital Goyeneche, que no tiene la capacidad resolutiva que teníamos nosotros; así, la población buscará atención en centros privados debido a la alta saturación.

Un servicio totalmente afectado fue el servicio de pediatría, porque con el hecho de ampliar el hospital y brindar más camas a los pacientes que en su mayoría son adultos, se llevó a quitarle su sala de hospitalización donde había un aproximado de 40 a 60 camas y en emergencia llegaban a atenderse entre 20 a 30 niños por turno; ahora solo existen 5 camas hospitalarias en un pequeño espacio del hospital.  Entonces, de 60 camas a 5 camas hospitalarias que son solo para pacientes COVID, se ve afectado tanto el servicio de pediatría, como del  personal, pues los niños ya no tienen donde atenderse.

Como mencionas, el hecho de que las personas tengan que mudarse a un servicio privado, acrecienta las brechas de desigualdad que existe.

Sí, porque la atención va por un costo. Los niños siguen enfermándose y las otras patologías aún existen. Por ejemplo, en el hospital se atendía por consultorio externo a pacientes con hipertensión, diabetes, problemas de la tiroides, etc. Todos esos pacientes adultos ya no tienen esos controles. Si en el otro hospital no se dan abasto, tienen que ver la forma de atenderse, motivo por el cual migran a la atención privada.

Es evidente que las distintas especialidades médicas han tenido que socorrer al área covid tras la gran demanda de pacientes; ahora que ya hay vacunas, ¿se  sigue dando este pase para abastecer el área covid?

Aún todas las especialidades estamos apoyando al área COVID en el hospital. Pese a que hay vacunas y ya todo el personal ha sido vacunado, recién vamos a poder ver el impacto de las vacunas cuando tengamos una vacunación del 70 a 80% en toda la población. La enfermedad está siguiendo su curso a través de la transmisión comunitaria y los contagios; pese a que ahora estamos en una meseta o una pequeña baja de la Segunda Ola, tenemos la cantidad suficiente de pacientes para que todas las especialidades estén inmiscuidas en el área COVID. Por ejemplo, todas las especialidades médicas, no quirúrgicas sino clínicas, trabajan permanentemente en el área COVID; como lo es el área de pediatría que abarca docentes, médicos nombrados y residentes, quienes ahora cubren servicios de adultos ya que no hay capacidad suficiente de personal que se debería dedicar.

El hecho de que seamos residentes nos clasifica como estudiantes, y no deberíamos atender este tipo de pacientes; pero en todo este tiempo, son los residentes los que han recibido toda la carga de la pandemia cuando no debería ser así, pero esto se da por la emergencia sanitaria.

¿Cómo espera que se maneje ahora y a futuro la capacitación del personal médico?

Ya estamos a un año del inicio de la pandemia y la labor académica en todas las áreas del Residentado Médico han sido afectadas. Las áreas quirúrgicas no han podido operar, atender o ver todas las patologías. Lastimosamente, no hay un buen plan de cómo recuperar este tiempo además de que la pandemia sigue. En la actualidad, la capacitación de los residentes se da de forma autodidacta, se estaba pidiendo una extensión del Programa de Residentado Médico para aquellos que están en 3er año y así disminuir la brecha ya que todo el año no se han cumplido las actividades académicas necesarias, pero esto no se va a dar por problemas económicos y burocráticos.

En cuanto a la capacitación del personal sobre la pandemia, esta se dio desde el inicio, sobre todo con el uso de Equipos de Protección Personal (EPP). Nos capacitan constantemente acerca del tratamiento para los pacientes; por ejemplo, al inicio se utilizaba la azitromicina y la ivermectina, ahora ya se trata de manera diferente la patología.

¿Cómo cree que debe fomentarse la vigilancia epidemiológica, tanto para los médicos como para la población en general?

La vigilancia epidemiológica es una herramienta importante que en el país y sobre todo en el MINSA ha quedado obsoleta, principalmente porque no se le ha dado los recursos ni la tecnología necesaria como para tener una buena base de datos que permita tomar buenas decisiones. Antes de la COVID, existen enfermedades que deben reportarse de manera semanal o mensual para tener una data de estas y ver si hay brotes para así poder intervenir de forma adecuada; pero, ha quedado obsoleto el sistema ya que es muy rústico el hecho de notificar en algunas hojas que no se han sistematizado correctamente, ni se ha hecho un programa a nivel de software para que sea mucho más sencillo y haya una mejor recolección de datos.

A nivel poblacional este tema es muy importante, ya que la misma, parece estar un poco alejada de la realidad que se vive hoy por hoy, en razón de que no se sabe el número de casos, muertos, mujeres embarazadas o niños afectados.

Esto es importante, porque si no se le dice a la población con cifras reales lo que está sucediendo, es muy difícil que se tome conciencia y actualmente no hay una data exacta para representar todo ello.

Efectivamente, no se tiene un buen conteo del número de infectados ni de fallecidos y eso no permite tomar las mejores decisiones que se deberían dar para afrontar la pandemia. Si sucediese lo contrario, tendríamos un impacto más positivo en la conducta de la población.

Actualmente, varios personajes políticos han promovido el autoconsumo de ivermectina. ¿Ha visto usted algún caso de intoxicación por la ingesta de este producto? ¿Es común ver esta situación en el hospital?

Por el consumo solo de ivermectina no se han podido identificar casos aislados. En muchas ocasiones, el enfermo no quiere llegar al hospital, primero se automedica con todo lo que está en boga; así, hemos encontrado personas que consumen antibióticos de alto espectro, anticoagulantes, ivermectina, dióxido de cloro. En estos dos últimos casos, la intoxicación puede producir insuficiencia hepática o un daño renal en casos graves. Y podemos decir que por el conjunto de productos consumidos han agravado la patología.

Nosotros, los médicos, recomendamos que los pacientes deben llegar al hospital en una etapa inicial de la enfermedad, pues siempre llegan cuando han consumido todo tipo de medicinas y se ha agudizado su caso.

Las redes y el acceso a internet han hecho que nuestra población tenga acceso tanto a la información verídica de salud y a la que puede ser manipulada fácilmente, debido a que las personas no creen en medios certificados o en los médicos cuya credibilidad ha sido mermada.

A pesar del inicio de la campaña de vacunación, ¿es  posible que pueda haber una tercera ola en el Perú?

Es muy posible y se ve en países europeos, quienes tienen una campaña de vacunación exitosa a diferencia de nosotros que recién estamos pasando el medio millón de vacunados. Recién vamos a ver la acción de las vacunas una vez se haya alcanzado el 70% u 80% de vacunados; mientras no lleguemos a eso, la transmisión comunitaria va a seguir. Así como ahora estamos en un pequeño descenso de la segunda ola; al paso que vamos en el ritmo de vacunación podríamos enfrentar una nueva ola que podría afectar mucho más a los jóvenes; por ejemplo, en la primera ola, casi no hemos tenido ningún caso de niños y para esta ocasión, hemos tenido un mayor número afectados que incluso han llegado a necesitar camas UCI, por lo que se prevé que esta nueva ola afecte mucho más a la población infantil.

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