¿Home-office? Una nueva realidad de trabajar desde casa: Ejemplos en el Perú y el mundo

Por: Valeria Cerpa 
Abril 1, 2021
Figura 1

Desde principios de 2020, la realidad en el mundo ha cambiado. En el camino, se adoptaron nuevos modos de vida y rutinas diarias. Un claro ejemplo es luego de transcurrido un año desde el inicio de la pandemia, hoy en día existe un mayor acercamiento de parte de las personas con respecto a las nuevas tecnologías. 

Con la finalidad de mantener el distanciamiento físico sanitario y una mayor seguridad ante el COVID-19, cada vez son más las personas que trabajan desde el hogar. El home-office, teletrabajo o trabajo a distancia, es una forma de trabajo cada vez más usado por empresas, organizaciones e instituciones en el mundo. Según la Organización Internacional de Trabajo [1], puede llevarse a cabo en diferentes ubicaciones y es considerado una alternativa al lugar de trabajo. Implicando la realización de las actividades laborales desde casa.

De acuerdo a una estadística elaborada en Statista [2] en América Latina, Colombia es el país que tiene personas con más posibilidades de hacer home-office o teletrabajo, con un 45% de las personas encuestadas que aceptarían trabajar desde sus hogares. Seguido de Argentina y México, con un 44% y 39% respectivamente. En Perú, sólo el 21% de los encuestados aceptaría hacer teletrabajo.

Home-office en el mundo 

Un aspecto relevante a considerar es la capacidad de conectividad que las ciudades, villas y localidades cuentan en la actualidad. Llevar a cabo home-office implica tener una buena conexión a Internet, además de un equipo de cómputo adecuado. En algunos casos se debe de contar con equipos de impresión y escaneo, así como un ambiente en óptimas condiciones. El mismo que puede ser un estudio, biblioteca, o dormitorio con un escritorio correctamente acondicionado para el trabajo a realizar. Dorador y Salinas [3], escriben sobre tomar en cuenta para los espacios, aspectos como la iluminación, ruido y temperatura. Garantizar un confort ambiental óptimo es beneficioso para el estado de ánimo y rendimiento durante la jornada de trabajo. En adición a esto, deben de considerarse factores relacionados con las dimensiones de las sillas, mesa y sillones. Éstos son considerados en el campo de la antropometría.

Retomando la importancia de la conectividad para el trabajo en entornos virtuales. Se hace mención sobre la situación en otros países. Según Rodríguez [4], en México hay actualmente 80.6 millones de usuarios de Internet, lo que representa el 70.1% de la población. En adición a ello, no todas las empresas (sean grandes, medianas o pequeñas) están listas para trabajar con la flexibilidad necesaria para permitir una idónea experiencia de teletrabajo.

Por otro lado, respecto a cifras en Norteamérica y Europa, “el 14,1% de los neerlandeses trabajaba desde casa antes de la crisis provocada por el covid-19, mientras en Estados Unidos solo el 3,6% de los empleados usaban esa modalidad” [5].  

Cabe resaltar, que depende mucho el tipo de trabajo a realizar ya que existen trabajos en los que es obligatorio estar “en campo”. Sin embargo, y a pesar de las diferentes situaciones a lo largo del mundo y la coyuntura actual, esta nueva modalidad ha supuesto un momento de reinvención y adaptación a las nuevas herramientas y entornos digitales.

Desafíos existentes

Para el acceso a Internet, hoy en día todavía existe una brecha que hasta el momento no se ha podido cerrar. Katz, Jung y Callorda, indican que solo el 20,56% de los trabajadores continúan concurriendo al lugar de trabajo (personal sanitario, fuerzas de seguridad) y el 23% puede trabajar remotamente con tecnología digital [6]. 

Por otra parte y en términos generales, en las actividades cotidianas, un día promedio generalmente se divide entre preparar la comida, asistir a reuniones, enviar reportes, revisar correos, limpiar la casa y cumplir objetivos. Por primera vez en la vida, nuestro espacio doméstico ha sido el punto donde nos hemos enfrentado a cambios. Es así que hablamos de un nuevo contexto donde la “vida privada y productividad laboral se relacionan. En la era de los dispositivos integrados, la casa parece haber ampliado también sus funcionalidades: hoy es el lugar donde se cumple con mayor exactitud aquello de vivir para trabajar y trabajar para vivir” [7]. Una realidad actual dura, pero que con ciertas estrategias a tomar en cuenta puede cambiar, en búsqueda del bienestar propio y de nuestras familias.

De esta manera, los nuevos modos de trabajo han traído un aumento en las horas trabajadas no remuneradas, así como en la sobrecarga en el horario de trabajo. Correa y Moltrazio [8], comentan sobre el contrato “hora cero”, el cual fue adoptado recientemente en Gran Bretaña y establece que los trabajadores están disponibles para el llamado de sus empleadores en cualquier momento del día por un salario mínimo. Esto de cierta forma contribuye con el aumento de índices de estrés laboral Por otra parte, la disminución de los límites entre la vida familiar y laboral. Así como, las distracciones que puedan ocurrir en el hogar, el aislamiento social vigente, y los costos que los trabajadores asumen desde casa, como el pago de los recibos de electricidad e Internet son otras características que definen los desafíos actuales.

Una investigación sobre la realidad del teletrabajo en Hong Kong9 durante la pandemia, hace mención de dos ejes relevantes en el home-office: lo organizacional y lo familiar e individual. Esto influye en resultados que pueden ser positivos o negativos, y que tienen una afectación directa en el trabajo y la familia. 

En adición a lo mencionado, los resultados en el trabajo se verán reflejados en indicadores como los niveles de productividad, satisfacción, flexibilidad con los horarios y compromiso de parte del trabajador. Mientras que el impacto del home-office en la vida familiar mantienen una relación con la satisfacción. Una mejor visualización de estos vinculados mencionados se observa a continuación:

Figura 1. Factores involucrados en la realidad de home-office. Fuente: Elaboración propia en base al diagrama de Vyas y Butakhieo (2021).

Una nueva mirada al lugar de trabajo

Si visualizamos cómo sería la “oficina ideal” con el ambiente más apropiado en el hogar, un factor a pensar es la cultura de la empresa en la que se trabaja. Esto involucra que caracterizaba la oficina y espacio que se ocupaba antes de la pandemia. Aquellas organizaciones que ya trabajaban con una cultura más flexible y versátil antes del 2020, tendrán un proceso de aprendizaje rápido, ya que existe un trabajo colaborativo con empleados que se apoyan mutuamente en el proceso de adaptación al nuevo panorama laboral [10].

Otro factor necesario es el bienestar del trabajador, lo que está incluido en el campo de la salud ocupacional y se encuentra muy relacionado al término “Employee Experience” o “Experiencia del empleado”. Por su parte, la OMS define a la salud ocupacional como una rama de la salud pública orientada a promover y mantener el mayor grado posible de bienestar físico, mental y social de los trabajadores, protegiéndolos de todos los agentes perjudiciales para la salud [11].

Es por ello que, para conseguir un balance en el trabajo desde casa, es preciso pensar en la estabilidad y correcta armonía de tres ejes presentes en la vida diaria. Según Williams [12], estos tres ejes consideran 2 variables: espacio y tiempo. La correlación entre ambas variables se presenta a continuación:

  1. Tiempo y espacio personal: necesario para cuidar de nosotros mismos y mantener tanto cuerpo como mente sanos.
  2. Tiempo y espacio de los cuidados: relevante para cuidar de los demás, de los que queremos, de todos aquellos que dependan de nosotros. Por ejemplo: hijos, hermanos menores, abuelos, mascotas, etc.
  3. Tiempo y espacio de trabajo: requerido especialmente en la coyuntura vigente, para poder ejecutar un trabajo y percibir una remuneración económica. Con el objetivo de permitir a la persona ser autosuficiente.

De esta manera, se puede decir que, obteniendo un balance en tiempo y espacio, se podrá adquirir una mayor estabilidad y bienestar durante la nueva experiencia de home-office. Asimismo, Crosbie y Moore [13] realizaron un estudio que determinó diversas estrategias empleadas por personas para hacer frente al aislamiento y estrés, circunstancias que pueden aparecer en esta época. Entre los resultados se obtuvo la creación de redes de apoyo entre compañeros de trabajo. Reconociendo la virtualidad presente en el día a día de las personas que hacen home-office, es pertinente la generación de grupos de apoyo. Espacio positivo en el cual las personas puedan comentar su día a día y proyectos, haciendo una pausa en la rutina de trabajo. 

Como segundo hito del estudio mencionado, está la concertación de reuniones para socializar con amigos o familiares. Esto puede ser a través de la designación de un espacio de uso social en la vivienda para poder reunirse a través de una videollamada grupal entre todos los compañeros de trabajo. Una tercera estrategia, y que está muy relacionada con la organización de la persona es el desarrollo y uso de calendarios u horarios de trabajo semanales o mensuales, estableciendo las actividades a realizar. Esto es una forma eficiente de generar satisfacción por logros concluidos y observar en el paso del día la disminución del trabajo por realizar, generando una mayor satisfacción de avance y progreso.

Reflexiones finales

En definitiva, el home-office ha supuesto un cambio en nuestras rutinas, trayectos, horarios y todos los aspectos de la vida. Sin embargo, a pesar de los desafíos encontrados y estadísticas que muestran distintas realidades en otras latitudes del planeta, esta pandemia nos ha brindado incontables aprendizajes en el proceso de adaptación a la nueva normalidad. Si bien es cierto que antes de la pandemia, el porcentaje de personas que trabajaban desde casa era mínimo. Hoy en día, el número ha crecido exponencialmente. 

Es por ello que, te encuentres realizando home-office o estudiando desde casa, es saludable considerar un equilibrio y balance. Esto es un aspecto relevante para la cultura laboral y la vida misma. De esta manera, las dinámicas que ocurran durante el trabajo, el manejo de un horario, y estrategias propias de cada persona, en conjunto van a contribuir con una mayor productividad en nuestro quehacer laboral. Por último, queda mencionar la importancia del descanso y el ejercicio físico entre tiempos, para garantizar así la salud física y emocional. 

Bibliografía

  1. Organización Internacional del Trabajo. «COVID-19: Orientaciones para la recolección de estadísticas del trabajo». Nota técnica de la OIT 1 (2020): 1-16. https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—stat/documents/publication/wcms_758333.pdf
  2. Statista. “América Latina: porcentaje de personas que pueden trabajar a distancia por país 2019”. Statista, 23 de noviembre de 2020. https://es.statista.com/estadisticas/1110505/porcentaje-trabajadores-a-distancia-america-latina-por-pais/
  3. Dorador, Jesús y Salinas, Igor. «Ergonomía en tu espacio de trabajo en casa». En la Lupa 1 (2020): 1-5. https://www.enlalupa.com/2020/09/19/ergonomia-en-tu-espacio-de-trabajo-en-casa-dr-jesus-dorador-y-dr-igor-salinas/
  4. Rodríguez, Omar, “Home Office en la nueva normalidad: Retos y futuro del Home Office”. Revista Latinoamericana de Investigación Social 3 (2020): 94-99. http://revistasinvestigacion.lasalle.mx/index.php/relais/article/view/2834/2713
  5. Bishop, Katie. «Teletrabajo y coronavirus: lo que el mundo puede aprender de los Países Bajos». BBC Mundo, 2 de julio de 2020.
  6. Katz, Raúl, Juan Jung y Fernando Callorda. El estado de la digitalización de América Latina frente a la pandemia del COVID-19. México D.F: Edición CAF, 2020. https://scioteca.caf.com/bitstream/handle/123456789/1540/El_estado_de_la_digitalizacion_de_America_Latina_frente_a_la_pandemia_del_COVID-19.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  7. Zafra, Zacarías. «Opinión: Precariedad hiperconectada: el teletrabajo no es tan bueno como lo pintaban». Washington Post, 7 de enero de 2021.
  8. Muñoz, Elvira. “El diseño estratégico debe pensar una cultura de trabajo post-pandémica”. Archdaily, 1 de abril de 2021. https://www.archdaily.pe/pe/959372/el-diseno-estrategico-debe-pensar-una-cultura-de-trabajo-post-pandemica
  9. Vyas, Lina y Nantapong Butakhieo. “The impact of working from home during COVID-19 on work and life domains: an exploratory study on Hong”. Policy Design and Practice, n°1 (2021), 59-76. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/25741292.2020.1863560
  10. Correa, Francisco y Carolina Moltrazio. «Teletrabajo, formas de organización, problemas y desafíos. Apuntes para aportar al debate». Revista Derechos en Acción, n.º 16 (2020): 397-415. http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/109792/.pdf-PDFA.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  11. Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud. https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=1527:workers-health-resources&Itemid=1349&limitstart=2&lang=es
  12. Lewis, Fiona. “In and beyond New Labour: towards a new political ethics of care”. Critical Social Policy, n°4 (2001): 467-493.
  13. Crosbie, Tracey y Jeanne Moore. “Work-life Balance and Working from Home”. Social Policy and Society, n°3 (2004): 223-233. 10.1017/S1474746404001733

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