¿Las Pandemias son el resultado de la destrucción de la Naturaleza?

Por: Marjhory Ayling Quiñones Pastor

 

Agosto 1, 2020
Fuente: WWF España1.

Con la irrupción del Covid-19 en los últimos meses sumidos en un confinamiento y en una crisis sanitaria sin precedentes, los científicos no cesan en la búsqueda de encontrar fármacos y vacunas contra este virus. Asimismo, se han realizado diversos estudios sobre el funcionamiento y ciclo vital del mismo, además de las distintas hipótesis sobre su origen que probablemente se oyó más de una vez. Pasada esta emergencia es necesario cuestionarnos si son nuestros hábitos y comportamientos los que nos ponen en peligro.

Según los expertos nos encontramos ante una crisis de salud pública que está directamente vinculada a una crisis de la salud del planeta y de pérdida de biodiversidad y así lo ratificaron la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) que indicaron que la falta de conservación de la naturaleza ha generado que diferentes enfermedades en la historia de la humanidad se conviertan en pandemias, como es el caso del COVID-19.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) indicaron que la falta de conservación de la naturaleza ha generado que diferentes enfermedades en la historia de la humanidad se conviertan en pandemias, como es el caso del COVID-19.

La organización ambiental WWF hace algunos meses presentó el informe «Pérdida de Naturaleza y pandemias» en el cual hizo hincapié en la zoonosis (proceso en el que se transmiten de forma natural enfermedades de los animales a los seres humanos, ya sea de manera directa o mediante su consumo) considerándola como el denominador común en el origen de muchas enfermedades, así como de grandes pandemias históricas que en su momento determinaron el curso de la historia.

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Figura 1. Enfoque “Una salud” para abordar las enfermedades zoonóticas. Fuente: Universidad de Córdoba.

Entre los más conocidos según la OMS, hay más de 200 precisó, se encuentra la rabia, la leptospirosis, el ántrax, el Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS), el Síndrome Respiratorio de Medio Oriente (MERS), la fiebre amarilla, el dengue, el SIDA, el ébola, la fiebre chikungunya y el COVID-19, pero también la gripe común.

Un claro ejemplo que marcó un hecho histórico ocurrió en el siglo XIV con “a peste Negra” que costó la vida de la tercera parte de la población europea. Esta fue considerada la más letal de la historia de la humanidad puesto que, se trataba de una zoonosis de tipo bacteriana, causada por la bacteria Yersinia pestis, que se encuentra en pequeños mamíferos roedores (Gerbillos) y en las pulgas que los parasitan.

Según investigaciones de Nils Stenseth, de la Universidad de Oslo esta fue causada por cambios climáticos en Asia: ciclos de primaveras húmedas y veranos cálidos seguidos de repentinos periodos secos y fríos en Asia Central, que acabaron con la mayoría de los Gerbillos portadores de las pulgas y que forzaron a estas a buscar otros hospedadores alternativos, como humanos, camellos o ratas.

Stenseth concluye que el aumento de las temperaturas como consecuencia del calentamiento global genera un aumento en las poblaciones de bacterias de la peste.

La WWF mencionó también que en los últimos cuarenta años; más del 70% de las enfermedades humanas fueron transmitidas por animales silvestres (zoonosis) como el ébola, el SIDA, el SARS, la gripe aviar, la gripe porcina y el COVID-19 (producida por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2). Es por ello que se considera que las zoonosis transmitidas por animales silvestres podrían representar la amenaza más importante para la salud de la población mundial en el futuro. Además, advirtió que los impulsores de estas enfermedades son: la destrucción de hábitats naturales como los bosques tropicales que son responsables de al menos la mitad de las zoonosis existentes.

Y para Luis Suárez, biólogo y coordinador de conservación de WWF, la deforestación es un elemento clave en la propagación de enfermedades zoonóticas. “Los humanos hemos destruido ya un 40% de los bosques del mundo. Se calcula que cada segundo se tala un espacio natural del tamaño de un campo de fútbol. Entre 1990 y 2015 la tala y la cosecha de madera hicieron que se redujera en un 6% la cubierta forestal nativa mientras que los bosques plantados crecieron en un 51%. Los bosques y mosaicos naturales intactos se están reduciendo, y esto altera equilibrios: desaparecen especies y se reducen los espacios y hay más posibilidades de contacto directo entre los humanos y los hospedadores. Ha ocurrido con los primates y el ébola, con los murciélagos y el SARS”.

Además de la intensificación de la producción agrícola y ganadera, ya que casi el 75% de los recursos de agua dulce se dedican a estas producciones, con el impacto que supone para la conservación de los ecosistemas naturales.

Y del mismo modo; el tráfico y consumo de vida silvestre, que es la segunda causa de pérdida de biodiversidad después de la destrucción de hábitats naturales ya que, está llevando al borde de la extinción a cientos de especies de animales y plantas, además, expone a los humanos al contacto con virus u otros patógenos de los que ese animal puede ser un huésped.

A todo esto, se le suma el planeta bajo los estragos del cambio climático que no hace más que acelerar ciertos procesos destructivos o amenazas para la biodiversidad como las olas de calor incrementando el riesgo de incendios en bosques de los cuales hemos sido testigos en la actualidad y por consiguiente la perdida de los ecosistemas o el hielo liberando gases al fundirse, pero también virus de distintos tipos que han permanecido siglos retenidos.

Aunque no todo está perdido y aún queda mucho por hacer, las pandemias a lo largo de la historia hasta la actualidad nos un mensaje importante que aún nos cuesta entender; la necesidad del uso equilibrado de los recursos que nos brinda la naturaleza, somos los mayores testigos que si abusamos de ella desencadenamos los peores escenarios que podamos vivir. La situación actual debería servirnos de ensayo para repensar una futura gran crisis que nos espera si no mejoramos nuestras conductas como seres humanos, es decir, si después de que esto pase seguimos sin escuchar su mensaje.

Referencias Bibliográficas

  1. WWF España. Pérdida de naturaleza y pandemia [Internet]. 1.ª ed. Madrid; 2020 [citado 11 jul 2020]. Disponible en: https://wwfes.awsassets.panda.org/downloads/naturaleza_y_pandemias_wwf.pdf
  2. com [Internet]. Madrid: NG España; 2020. [actualizado 27 Abr 2020; citado 9 jul 2020]. Disponible en: https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/luis-suarez-coordinador-conservacion-wwf-si-no-cuidamos-planeta-no-tenemos-futuro-como-especie_15448
  3. Stenseth NC. Plague dynamics are driven by climate variation. Proceedings of the National Academy of Sciences.[Internet] 2006 [citado 11 julio 2020];103(35):1-3. Disponible en:https://www.researchgate.net/publication/6864308_Plague_dynamics_are_driven_by_climate_variation
  4. Unión europea. El calentamiento global aumenta la prevalencia de la peste [Internet].2006 [citado 9 jul 2020]. Disponible en: https://cordis.europa.eu/article/id/26232-global-warming-increases-prevalence-of-plague/es
  1. es. [Internet]. 2015. [actualizado 10 Mar 2015; citado 10 jul 2020]. Disponible en: https://www.investigacionyciencia.es/blogs/medicina-y-biologia/43/posts/el-origen-de-la-peste-en-europa-el-cambio-climtico-12984

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