Organismos centinela: ¿Cómo prevenir futuras pandemias?

Por: Uriel Torres Zevallos

Febrero 23, 2021

Figura 1. Posibles especies centinela de parásitos de importancia zoonótica y epidémica. Izquierda: Muy-muy (Emerita analoga). Centro: Mono aullador (Alouatta seniculus). Derecha: Copépodos (Copepoda).

El efecto del cambio climático sumado a una creciente deforestación de los bosques y la consecuente fragmentación del hábitat están generando numerosas enfermedades emergentes de relevancia en la salud pública [1], ello se justifica a causa de la “incansable búsqueda” de nuevos hospedadores y reservorios por parte de virus y bacterias, que debido a la pérdida o extinción de animales encuentran en el ser humano un lugar de condiciones favorables para subsistir y completar su ciclo biológico. Estos organismos que dependen de hospederos para vivir se denominan parásitos y en cierta medida evolucionan muy rápidamente, algunos se consideran “generalistas” ya que tienen un bagaje de hospederos que no necesariamente están relacionados, mientras que otros suelen ser parásitos específicos, es decir, son afines únicamente a unos pocos hospederos que están relacionados entre sí, por ejemplo el mono aullador y macaco comparten entre sí un virus que ocasiona la enfermedad de la fiebre amarilla que se transporta a través de los zancudos.

Figura 2. Dinámica del parásito. [2]

Se denomina organismos centinela a las especies que alertan o indican la presencia de forma cualitativa o cuantitativa de un agente xenobiótico, este último puede ser un patógeno o contaminante, la alerta de una posible epidemia o evento zoonótico es de relevancia para su contención y constituye una alerta primaria frente a una pandemia. En África existe un parásito nematodo denominado “gusano de guinea” (Dracunculus medinensis), el cual tiene como hospedero intermediario a unos crustáceos muy pequeños llamados copépodos que habitan en pozas o charcos de agua, cuando una persona se acerca y bebe esa agua, el parásito ingresa a su organismo y se convierte en su estadio adulto migrando a la zona de los pies de la persona afectada; recientes investigaciones evalúan y cuantifican a través de los copépodos si un cuerpo de agua corre el riesgo de estar contaminado con el “gusano de guinea”, por lo que ese hospedero intermediario podría catalogarse a ser un organismo centinela [3] (Figura 2). De igual forma, la especie Emerita analoga, comúnmente denominados “muy-muy” en la región de Perú, albergan un parásito acantocéfalo denominado Profilicollis altmani de importancia zoonótica, ya que en algunos lugares de la costa del Perú se consume “ceviche de muy-muy”, los comensales de este platillo a veces resultan con indigestión o incluso lesiones de la mucosa y submucosa del estómago, este parásito cumple su ciclo de vida en aves marinas, empero, a veces el humano resulta su destino final [4] (Figura 1). El monitoreo de este parásito en poblaciones del “muy muy” a lo largo de la costa del Perú nos permitiría evaluar la tendencia de afección, y en lo concerniente a conservación lograría un enfoque novedoso de evaluar la abundancia de aves, ya que si estas no existiesen, el parásito no podría cumplir su ciclo de vida y desaparecería.

En el caso de patógenos más pequeños, por ejemplo, bacterias, las posibilidades de elección de una especie centinela se vuelven de mayor dificultad, ya que las bacterias suelen ser organismos muy “generalistas”, de gran amplitud de distribución y tolerantes a diferentes condiciones, sin embargo, en Norte América se ha propuesto el monitoreo de cánidos silvestres (lobos, zorros) por su cercanía con los perros salvajes, ello con el propósito de evaluar posibles enfermedades emergentes transmitidas por vectores caninos hacia humanos. Algunas enfermedades transmitidas por vectores caninos incluyen la leishmaniasis visceral y la enfermedad de Lyme [5].

Si nos referimos a los virus, se puede resaltar su gran capacidad evolutiva la cual les permite la creación de nuevas mutaciones denominadas “cepas” o “serotipos”; en algunas zonas áridas de Brasil y Argentina han surgido epidemias de hantavirus en ecosistemas de gran degradación del hábitat y alteración climática, el hantavirus es transmitido por los roedores, no obstante la gran cercanía entre roedor-humano magnifica la probabilidad de contagio, por lo que el monitoreo de roedores en sitios de fragmentación del hábitat se vuelve de necesidad urgente. Un ejemplo en el Perú, sucede en la Amazonía, en los mercadillos, en estos ambientes la relación fauna-humano ha superado los límites, se exhiben desde insectos, peces exóticos, reptiles e incluso primates no existiendo un control o ente fiscalizador que determine la procedencia o la facultad virulenta de esos organismos. Actualmente, se ha reportado la presencia del virus de la fiebre amarilla en primates no registrados antes, por ende, el virus está adquiriendo la capacidad de afección a otros hospederos, el humano no es ajeno a este problema [6] (Figura 1).

El futuro de la Tierra no es ajeno a una realidad cercana, la coyuntura actual del COVID-19 alerta de forma enérgica a mirar a esos reservorios, hospederos o vectores, organismos que acumulen o “lleven” sin afección algún un parásito, sea bacteria o virus, es necesario un monitoreo e identificación de estos nuevos hospederos, la velocidad de mutación aumenta con celeridad a medida que se pierden más bosques, a medida que la relación fauna-humano se vuelve más estrecha, a medida que el clima se configura en temperaturas más cálidas, a medida que la biodiversidad se extingue.

Bibliografía

  1. Cooper DH, & Nagel, J. Lessons from the pandemic: climate change and COVID-19. International Journal of Sociology and Social Policy.  2021.
  2. Hollingsworth TD, Truscott JE & Anderson, RM. Transmission Dynamics of Ascaris lumbricoides–Theory and Observation. In Ascaris: The Neglected Parasite. 2013:  231-262.
  3. Eberhard ML, Yabsley MJ, Zirimwabagabo H, Bishop H, Cleveland CA, Maerz JC & Ruiz-Tiben E. Possible role of fish and frogs as paratenic hosts of Dracunculus medinensis, Chad. Emerging infectious diseases. 2016; 22(8): 1428.
  4. Torres U, Iannacone J, Romero S., Guabloche A., Alvariño L, Chero J, & Naupay A. Implications of the sanitary quality of beaches in the parasitic ecology of Emerita analoga (Stimpson, 1857) (Decapoda: Hippidae). Neotropical Helminthology. 2018; 12(2): 261-277.
  5. Aguirre AA. Wild canids as sentinels of ecological health: a conservation medicine perspective. Parasites & vectors.  2009; 2(1): 1-8.
  6. Espinoza M, Cabezas C & Ruiz J. Un acercamiento al conocimiento de la fiebre amarilla en el Perú. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública. 2005; 22(4): 308-315.

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