Salud mental positiva post pandemia: Retos y propuestas

Por: Esthefani Fiorella Chávez Hinostroza

Abril 18, 2021
Fuente: Wright, 2020.

Experiencias dolorosas, situaciones de adversidad que desencadenan traumas y el sufrimiento intenso ante la incertidumbre que evoca padecer la pandemia por el nuevo coronavirus 2019 (COVID-19) repercuten en la calidad de vida física y emocional de la población. La salud mental está siendo severamente perjudicada en sus condiciones psicológicas, afectivas y sociales, comprometiendo el bienestar general que expone a mayor vulnerabilidad; además, refuerza el estigma hacia quienes padecen la enfermedad y extiende potenciales riesgos de contagio en minorías sociales ante las restricciones preventivas adoptadas para evitar la propagación del virus. La imposición de la cuarentena y el distanciamiento físico, mitigan los efectos de la COVID-19; sin embargo, a su vez inciden en la depresión, conductas autolesivas, consumo nocivo de alcohol y drogas, produciendo un desbalance psicosocial. Dadas las estrategias de aislamiento social, la gente ha recurrido a diversos medios de comunicación para informarse sobre la pandemia, cuyo acceso durante periodos prolongados puede incrementar la ansiedad anticipatoria y el potencial de histeria en población vulnerable impactando negativamente el bienestar mental [1].

Durante la pandemia se ha evidenciado menor actividad física en los niños además de llevar un ciclo de sueño irregular, exponiéndose al aumento de peso y a un estado de inestabilidad emocional que los predispone al desarrollo de trastornos psicológicos [2]. A su vez, el énfasis excesivo en la limpieza para disminuir el contagio como medida de prevención influye en mayores índices del trastorno obsesivo compulsivo, pues se remarcan comportamientos que un sector de la población desarrolla disfuncionalmente; sin embargo, la pandemia también puede incentivar creencias funcionales, ya que, al generalizarse ciertas actitudes como el lavado de manos repetido, la estigmatización asociada en el pasado puede traducirse ahora en alivio para quienes padecen obsesiones [3]. Asimismo, la diseminación de datos poco confiables respecto a la evolución de la pandemia es una fuente de desinformación que promueve posturas no consensuadas que atentan con el afrontamiento efectivo de las autoridades y la ciudadanía para velar por la salud física, y por ende la salud mental, perjudicando el bienestar general.

Las personas empleadas en los sectores informales y no organizados son las más afectadas en la pandemia, puesto que realizan esfuerzos desmedidos por obtener alimentos, refugio y su medio de vida se encuentra en un escenario desconcertante que los conduce a la depresión e incluso hasta el suicidio [4]. Los trabajadores de la salud reportan ansiedad y sentimientos de miedo, niveles elevados de estrés y angustia, percepción de coacción de parte del gobierno y temor al rechazo social ante el riesgo que su rol representa para lidiar en primera línea con el coronavirus [5]. Por otro lado, los grupos sociales desfavorecidos han experimentado los efectos psicosociales adversos de la COVID-19 con mayor inmediatez; sus necesidades interindividuales que constituían una prioridad, actualmente han sido relegadas para atender la presente emergencia de salud pública; la inequidad entre ellos se ha incrementado y van surgiendo nuevas brechas en el cuidado de la salud mental que aún no se han abordado al haber hoy en día una crisis sanitaria global que posterga necesidades particulares [6].

La salud mental está siendo menoscabada a diversos niveles post pandemia, puesto que surgen disrupciones en el desarrollo de vida desde lo individual hacia el sistema social en sus diversas esferas; así, la asistencia psicológica desde un enfoque constructivo y orientado al logro es fundamental en el abordaje de problemáticas psicosociales para garantizar un marco de intervención eficiente, duradero y significativo en respuesta a las carencias surgidas frente a la COVID-19; por lo tanto, la salud mental positiva emerge como un paradigma de bienestar al centrarse en las capacidades por sobre las debilidades latentes para afrontar satisfactoriamente la pandemia de una manera integral y conjunta con cada actor social a fin de superar los desafíos con un plan de acción post COVID-19 [7].

Fig. 1. Modelo multifactorial de salud mental positiva [8].

Retos en Salud Mental Post Pandemia

La COVID-19 ha elevado los factores de riesgo en salud mental; sumada a la impredecibilidad, la cuarentena y el distanciamiento físico derivan en aislamiento social, pérdida de ingresos, soledad, inactividad, acceso limitado a los servicios básicos, incremento en el acceso a comida y alcohol, reducción en el apoyo social y familiar, en particular en personas de tercera edad y vulnerables. Las desigualdades raciales y étnicas son pronunciadas durante la pandemia; el desempleo, la inseguridad financiera y la pobreza ha afectado notablemente la calidad de vida. El confinamiento también puede contribuir al estrés, la ira y un aumento de conductas de riesgo como el juego en línea. Los jóvenes pueden desarrollar trastornos de estrés agudo, trastornos de adaptación y duelo en comparación con aquellos que no han lidiado con una cuarentena. En la pandemia puede haber mayor riesgo de abuso físico y sexual en el hogar, siendo las mujeres quienes pueden ser más afectadas. Asimismo, se podrían exacerbar las condiciones de salud mental y limitar aún más la aminorada accesibilidad a los servicios de salud mental en personas procedentes de entornos humanitarios y de conflicto [8,9].

Propuestas para la Salud Mental Positiva Post Pandemia

En el abordaje de la pandemia, intervenir en salud mental impulsando una perspectiva de vida optimista y orientada a un futuro propositivo ante las dificultades permite movilizar recursos personales para reflexionar en el aquí y ahora asumiendo las responsabilidades sin negar la adversidad de la realidad, siendo así una fuente de seguridad emocional para ser capaz de tener mayor autocontrol y motivar a los demás a ser autocompasivos en vez de hipercríticos. En tiempos de crisis, el fortalecimiento de la gratitud en los pacientes les permitirá un desarrollo funcional como individuos al asignar un valor positivo a lo recibido o experimentado más allá de las carencias que reflejen. En el Perú, se plantea promover el bienestar emocional de la población ante la pandemia con participación profesional interdisciplinaria, considerar las diferencias socioculturales y sostener la difusión de contenidos sobre el afrontamiento positivo del coronavirus en diversos canales virtuales para un mayor alcance informativo. Una intervención a partir del modelo de salud mental positiva basado en las fortalezas de carácter, tales como la valentía, generosidad y justicia, incentivarán rasgos resilientes en pacientes y la ciudadanía en general para salir fortalecidos aún en estas circunstancias extremas, pues conducen a decisiones fundamentadas, tolerancia conjunta y a un sentido de identidad comunitaria sólido ante la COVID-19 [7].

Bibliografía

  1. Otu A, Charles CH, Yaya S. Mental health and psychosocial well-being during the COVID-19 pandemic: The invisible elephant in the room. Int J Ment Health Syst. 2020;14 (38).
  2. Kar SK, Yasir Arafat SM, Kabir R, Sharma P, Saxena SK. Coping with mental health challenges during COVID-19. En: Saxena S, editor. Coronavirus disease 2019 (COVID-19). Medical virology: From pathogenesis to disease control. Singapur: Springer; 2020. p. 199-213
  3. Jelinek L, Moritz S, Miegel F, Voderholzer U. Obsessive-compulsive disorder during COVID-19: Turning a problem into an opportunity? Journal of Anxiety Disorders. 2021; 77.
  4. Kumar A, Rajasekharan NK. COVID-19 and its mental health consequences. Journal of Mental Health. 2020. DOI: 10.1080/09638237.2020.1757052
  5. Wei YL, Han B, Liu W, Liu G, Huang Y. Psychosomatic discomfort and related factors among 1,411 first-line SARS staff in Beijing. Manual of the 7th National Experimental Medicine Symposium of Chinese Society of Integrated Traditional Chinese and Western Medicine. China: CSTWM; 2004.
  6. Marroquín B, Vine V, Morgan R. Mental health during the COVID-19 pandemic: Effects of stay-at-home policies, social distancing behavior, and social resources. Psychiatry Research. 2020; 293.
  7. Waters L, Algoe SB, Dutton J, Emmons R, Fredrickson B, Heaphy E et al. Positive psychology in a pandemic: Buffering, bolstering, and building mental health. The Journal of Positive Psychology. 2021.
  8. Lluch M. Construcción de una escala para evaluar la salud mental positiva [tesis doctoral]. Barcelona: Universidad de Barcelona; 1999.
  9. Moreno C, Wykes T, Galderisi S, Nordentoft M, Crossley N, Jones N et al. How mental health care should change as a consequence of the COVID-19 pandemic. Lancet Psychiatry. 2020; 7 (9): p. 803-824.

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